Institutos
 

El Desvalimiento en la Clínica. 5° Jornada y Taller.

22 de abril de 2006

 

MESA REDONDA
LA PERSPECTIVA DE LA SUBJETIVIDAD Y LA INTERSUBJETIVIDAD EN LA CLÍNICA DEL DESVALIMIENTO




Un sujeto parcialmente descentrado

Eduardo Agejas

El año pasado se publicó una investigación que mostraba un aumento, estadísticamente significativo, de infartos de miocardio en ciudadanos argentinos. Dicho estudio establecía una relación entre este incremento de la morbilidad cardiaca y la crisis que se había desatado a fines del 2001 en nuestro país. Una situación de la misma índole se vivió en Inglaterra entre ambas guerras mundiales, en este caso hubo un incremento significativo de las llamadas patologías psicosomáticas. Los estudios establecían una correlación entre este fenómeno y el grado de inseguridad laboral que se vivía en ese entonces en el Reino Unido. Es de hacer notar que los que sufrían de estos trastornos eran beneficiados con una pensión que si bien era menor a un sueldo promedio era más segura. Esta investigación epidemiológica mostró además que estas patologías se tornaron de muy difícil curación.

En ambas situaciones podemos observar que por efecto de fenómenos masivos, fenómenos de orden social, se producen importantes cambios en la economía libidinal de muchos sujetos, de los que podemos decir que se encontraban en estado de desvalimiento, dando lugar a tramitaciones pulsionales, o mejor dicho a un impedimento de la tramitación psíquica de la pulsión, generándose un fenómeno tóxico, que deviene en trastorno somático y alteraciones de la subjetividad.

¿Qué puede aportar el psicoanálisis para una mejor comprensión de lo sucedido?.

Evidentemente podemos hacer uso de la teoría traumática, de la existencia de determinadas situaciones en la vida de los sujetos en cuestión que predispusieron a los mismos para dar lugar a los fenómenos que estamos considerando, dado que en muchos otros el desenlace no fue tal. Nada de esto y de otros aportes psicoanalíticos debe ser desechado muy por el contrario se trata de importantes elementos conceptuales, pero creo que es aquí donde el desarrollo de la teorización sobre la intersubjetividad nos puede ampliar nuestra visión y por ende la comprensión de estas situaciones de desvalimiento, junto a una concepción más rica sobre la estructuración del psiquismo.

Creo que una reflexión sobre estos hechos vividos en Argentina e Inglaterra, sin desmerecer para nada el modelo de las series complementarias, nos puede permitir entender mejor el papel del elemento desencadenante y no sólo remitir la problemática a los años infantiles.

El concepto de intersubjetividad

Es conveniente hacer ciertas aclaraciones acerca del uso del término intersubjetividad. En la década del 50 del siglo pasado comienza a hacerse evidente la imposibilidad de sostener la posición del analista como la de un espejo, comenzando a aparecer desarrollos sobre su participación en el proceso analítico y sobre todo su contribución en la producción del material clínico. Justamente en el Río de la Plata en 1959 M y W Baranger postulan la teoría del campo donde describen la producción de una fantasía básica que no es resultado de la suma de fantasías inconscientes de ambos miembros de la pareja, sino que es un producto novedoso, inédito y exclusivo del par analista-analizando.

Posteriormente el concepto de intersubjetividad fue siguiendo un doble desarrollo, por un lado, con el agregado de las posiciones filosóficas del postmodernismo se presenta como una concepción teórico clínica particular expresada por corrientes como el relativismo, el perspectivismo, el construccionismo, que dan lugar a posiciones que van desde una postura extrema, que niega todo tipo de objetividad, a otras que se aproximan a las más clásicas que consideran que siempre hay algún grado de posibilidad de obtenerla. De todos modos es de hacer notar que desde ambas posturas, la intersubjetiva y la que llamamos clásica, se ha ido estudiando la participación del analista en la producción del material y la creación de fenómenos inéditos. Investigaciones que se haa ido expresando a través de conceptos como el tercero analítico intersubjetivo, los objetos generativos compartidos, el objeto analítico y la fantasía básica ya mencionada, entre otras propuestas. La importancia de estas discriminaciones es que las dos grandes corrientes implican diferentes concepciones acerca de la participación de la intersubjetividad en la constitución del sujeto y por ende de la subjetividad del mismo.

Aportes al estudio de lo intersubjetivo

La concepción de intersubjetividad que voy a utilizar se ubica dentro de las posturas clásicas y no dentro de las corrientes hoy denominadas con el término englobante de intersubjetivistas.

Es aceptado que el objeto tiene un papel fundamental en la estructuración del sujeto, pero quiero resaltar un aspecto particular vinculado a los efectos de la intersubjetividad y es algo que le debemos a D. Winnicott, es el concepto de espacio transicional, probablemente uno de los aportes más significativos junto al de ilusión de este autor, desde el ángulo de nuestro interés de este momento. Ese lugar, ese “entre dos”, lugar que es y no es, tanto del sujeto como del objeto, ha dado lugar a importantes desarrollos para la comprensión de los fenómenos intersubjetivos.

Este “entre dos” ha permitido comprender esos fenómenos de producción propia de los vínculos, elementos que se generan en los mismos y que van más allá de la proyección-introyección. Son producciones que se dan en esa relación y que hacen a la economía de cada sujeto y del vínculo mismo.

De todos modos creo que los aportes dentro de este campo nos permiten una ampliación conceptual, los fenómenos intersubjetivos van más allá de aquello planteado por Winnicott sobre la cultura, el arte y la religión.

Veamos algunas consideraciones sobre aspectos estructurales del psiquismo de cada sujeto como son el ideal y el preconsciente. Estos no son sólo el resultado de procesos intrapsíquicos, sino de algo que se da también en un “entre”, los ideales surgen de toda una complejización psíquica, pero sin duda van a estar marcados en su contenido, no sólo influidos en su forma, por los ideales propios de los que lo rodean y de los círculos concéntricos que desde allí se originan hasta incluir al conjunto de la cultura. Algo similar ocurre con el preconsciente, conocemos acerca de los fenómenos intrapsíquicos involucrados en su constitución, pero no hay duda que sus lógicas van a estar en directa relación con las existentes tanto en su medio inmediato como mediato.

Estas consideraciones las hice para reflexionar sobre cómo aspectos intrapsíquicos fundamentales están en íntima relación con los vínculos intersubjetivos y no sólo contemporáneos sino generacionales. Pero veamos ahora algunos otros aportes que nos hacen ver el “entre” desde nuevas perspectivas.

Pensemos en Piera Aulagnier y sus desarrollos sobre el “contrato narcisista”, nos señala esta autora la particular encrucijada en que se encuentra el sujeto humano, siguiendo en esto a Freud, en la medida en que es un sujeto en sí  y un eslabón de una cadena, en donde dos proyectos narcisistas se entrecruzan, se dificultan, se obstruyen, se facilitan y se enriquecen. Siendo necesario que se constituya en portador de su propio narcisismo estando a la vez sometido a los ideales no logrados por sus antecesores o por aquellos que se lucha por mantener.
Esta autora desde una visión positiva, en cuanto al carácter de las producciones psíquicas a que estas situaciones dan lugar, nos muestra como el infans está condicionado desde un principio por el discurso no sólo de sus progenitores, sino de aquel más amplio que estos encarnan, del que son portavoces. Nos habla de la violencia primaria que esto implica y rescata en todo su valor el hecho de que el niño ingresa a un mundo simbólico que lo constituye en gran manera.
Pero por supuesto el infans ha de recibir algo a cambio y esto se da por la incorporación al grupo del que forma parte siendo a la vez eslabón de continuidad. Fundamento de satisfacción narcisista y seguridad que implica simultáneamente importantes renunciamientos en su ser.

De todos modos estamos dentro de las manifestaciones intersubjetivas estudiadas sobre todo desde el sujeto mismo y de las implicancias que lo involucran. Todo esto dentro de una expresión positiva, no en sentido valorativo sino como expresión explicita de la intersubjetividad en la constitución de la subjetividad.

Lo intersubjetivo como constituyente del sujeto.

Consideremos ahora las investigaciones de Kaës sobre parejas, grupos e instituciones, éstas enriquecen la problemática que estoy planteando, sobre todo en lo referente a la expresión de la intersubjetividad desde lo negativo. Tomaré en particular sus consideraciones sobre la negatividad de obligación, la negatividad relativa y sus aportes sobre la transmisión psíquica entre generaciones, que son particularmente ricas.

A través de su conceptualización acerca de la negatividad obligatoria nos ilustra que todo sujeto humano para poder establecer cualquier relación vincular, de la extensión numérica y complejidad que sea, debe generar algún grado de negatividad. La constitución de los vínculos implica necesariamente procesos represivos, de desmentida o fenómenos que llevan a la inconcientización de algo displacentero. Esto es evidente tanto en la instalación de la represión de lo parental en su encuentro con el infans como en la transmisión de lo negativizado de modo transubjetivo. Todo esto nos acompaña en todo vínculo que mantenemos a lo largo de la vida.

Otra perspectiva nos plantea con la idea de la negatividad relativa, en la que el vínculo se afirma como el lugar de la relación de lo posible, de aquello que pudiendo ser no se constituyó, de ahí la idea de negatividad, y que apuntalándose en el otro puede lograr ser, positivizarse.

Finalmente tenemos las negatividades que se transmiten y sobre todo se sostienen en cada generación, siendo ejemplo de esto los duelos no elaborados y los encriptamientos. Todos elementos que ayudan a la constitución de los denominados pactos denegativos que no sólo tienen un aspecto defensivo, sino también creativo en cuyo caso la negatividad sostiene aquello que es necesario inconscientizar para dar lugar a la constitución del sujeto y del grupo.
Por último haré una breve referencia a los desarrollos de Maldavsky sobre corrientes psíquicas y procesos defensivos complementarios entre sujetos. Investigaciones que se complementan con todas las anteriores.

Conclusiones acerca de un sujeto parcialmente descentrado

Todo lo planteado tiende a mostrar una concepción de sujeto como alguien parcialmente descentrado a través de una inevitable enajenación en sus vínculos, dado que aspectos de sí son puestos fuera de él a la vez que incorpora elementos del otro, portavoz a su vez del conjunto de voces. Pero también quiero resaltar que en el interjuego de sus vínculos se da lugar a procesos que hacen tanto a su estructuración psíquica como a su tramitación pulsional.

No se trata de una oposición entre lo intrapsíquico y lo vincular sino de una conjunción de ambas perspectivas, con una estructuración donde a nivel individual muchos procesos sufren tanto una elaboración como una complejización personal, a la vez que se da un fenómeno similar en sus vínculos, ya se trate de una  pareja, de un grupo o de instituciones. Por lo tanto los aportes de orden teórico deben dar cuenta de ambos niveles tanto del personal como del vincular a diferencia de las corrientes intersubjetivistas que tienden a privilegiar lo vincular llegando incluso a descartar lo intrapsíquico.

Podemos así plantearnos que la economía del sujeto no sólo ha de ser intrapsíquica sino que va a estar en constante interjuego con los vínculos que le preceden y que vaya constituyendo, esto no sólo se va a dar en el principio de su vida sino a lo largo de toda ella. Por lo tanto una modificación brusca de los mismos puede alterar la economía psíquica dando lugar a reordenamientos que según de quien se trate podrán implicar formas regresivas de respuesta. Lo dicho no niega el valor de los condicionamientos propios de la historia infantil del sujeto ni de los fenómenos de après coup que se pueden dar, pero creo que nos muestra con mayor claridad el modo en que el componente actual de las series complementarias puede operar, generando un estado de desvalimiento por perturbaciones intersubjetivas que a la vez son intrapsíquicas al modo de las neurosis actuales.

Pienso que una situación de esta índole se presentó ante la crisis sufrida en Argentina y la que padeció Inglaterra en entre guerras y lo planteado nos puede ayudar a entender de qué manera fenómenos aparentemente alejados de la tramitación pulsional generan disturbios en grandes masas de población.



Comentarios a propósito de un caso de supervisión
Gley P. Costa

Paciente:
Jacques, * 40 años, soltero, agente de seguros.

RELATO DE LA ANALISTA QUE RECIBIÓ AL PACIENTE

Pasé el inicio de nuestro primer encuentro muy tensa, como si él me estuviese evaluando, pues él quería saber como yo lo podría ayudar y me bombardeaba con preguntas sobre el tratamiento. Aparentemente, me exigía una garantía de resultado, considerando el tiempo y el dinero que serían invertidos.

Me comunicó que estaba viviendo un gran dilema: a pesar de haber conquistado todo lo que había deseado, no conseguía obtener placer con nada. Al final, le dije que me había hecho pensar en la película The Kid. En el encuentro siguiente, me comunicó que había visto la película y se había identificado con el personaje. En ese momento, se mostró muy disponible para iniciar el tratamiento, y me dejó sorprendida que aceptase el número de sesiones y el uso inmediato del diván. Posteriormente, me di cuenta que era una forma de funcionamento: procurar adaptarse al deseo del otro.

Jacques tenía un sueño: hacer un curso universitario, pero las condiciones financieras de su padre no le permitieron. Había empezado a trabajar  muy pronto y enseguida obtuvo éxito profesional y se convirtió el proveedor de la familia. Se había responsabilizado por los tratamientos de un hermano, que al fin falleció, y el de una hermana que estaba gravemente enferma. Vivía con los padres y estaba muy angustiado con la idea de cambiarse a la residencia que había terminado de construir. Temía que acabaría por venderla, como ya había hecho con otra, que la había construido antes. Su deporte preferido es el buceo libre, que costumbra practicar con los amigos, en las proximidades de las compuertas de los embalses, locales que están prohibidos y vigilados, pues ofrecen un gran riesgo.

TRANSCRIPCIÓN DE DOS SESIONES


Sesión 1

Jacques ha faltado más a las sesiones en la medida en que la enfermedad de su hermana se pone más grave. Vino después de haberse ausentado durante una semana.  Me saluda con un apretón de manos y con una incomún sonrisa afable. Me sorprendo y me siento un tanto aliviada por el hecho de que él esté allí.
Luego de recostarse, me dice que se había anotado en la mano su horario conmigo, pero que estaba con un cliente cuando se acordó del compromiso.

Después de algunos segundos dice:

Se me está poniendo difícil vivir de esta forma. No sé más qué actitud tomar. Me dan ganas de saltar del tren, dejar de luchar. Sólo que no quiero volverme la víctima, ni que la gente sienta pena de mí.Creo que ando de un modo que ya nadie me soporta, me pongo nervioso por cualquier motivo. Ya ves, la semana pasada ni logré venir. Se me pasó...

Después respira hondo, estira los brazos hacia arriba y los cruza atrás de la cabeza. Al hacer este movimiento me quedo con la impresión de que quiere alcanzarme, al mismo tiempo que sus palabras traducen la idea de que nada vale la pena. Me quedo sin saber qué decir, pero me acuerdo que en nuestra última sesión estaba muy afligido con el pronóstico de la enfermedad de su hermana.

Pregunto:

Jacques, ¿y cómo está tu hermana?

Respondió:

La previsión de los médicos pasó de tres para seis meses de vida. Lo que no sé si es bueno o malo, ya que de qué le valdrá vivir más tiempo con tantas pérdidas: de los movimientos, del habla, de la conciencia...Esa situación me deja de un modo que no sé qué hacer.Todo lo que hago parece que es poco, que debería haber hecho más. Me siento culpable por no poder ayudarla más.

Sigo:

¿No tendrás la idea o el deseo de poder "resolverle" su vida? O tal vez pensarás ¿qué podría hacer yo para sacarla de esa circunstancia de modo que ella no sufra?

Él:

Sé que no le queda otra salida, pero sigo sintiéndome mal, como si le quedara en deuda. Me parece injusto lo que le pasa. Las circunstancias me molestan , me dejan mal...

En la sesión siguiente, comenta que se había vendido la casa y compró un departamento antiguo, en el centro de la ciudad. Pero tenía sus cosas amontonadas y tiradas por el piso, pues dejó que la chica de la limpieza se las arreglara a su modo. Su mayor problema fue lograr acabar con las cucarachas que se le aparecían por todas partes. Él estaba desilusionado y sin energía. La venta de la casa me hizo imaginar que volvía para atrás con relación a sus pequeñas conquistas. El departamento queda exactamente entre los dos extremos de la ciudad, de un lado: pobre y humilde, barrio éste en el que vivían sus padres, y el otro, nuevo y lujoso, donde había construido su residencia. Él acepta ese contraste dentro suyo, lo que  le aumenta la culpa y la imposibilidad de disfrutar de lo que conquistó con su trabajo.

Sesión 2

La semana anterior no tuvimos las sesiones de jueves y viernes, por razones mías  personales. El martes no vino y tampoco me avisó, pero sí el jueves. Lo esperé durante quince minutos. Él entra hablando por el celular y al dirigirse hacia el diván, mira el reloj y dice:

Pensé que ya te habías ido...

Le digo:

Todavía nos quedan treinta  y cinco minutos  de sesión...

Sigue hablando al teléfono, recostado en el diván, mientras me acomodo en mi sillón y espero que termine su charla. Me cuenta que estaba arreglando para ir a bucear:

"Incluso ayer me gustaría haber ido, pero no fue posible. Estaba muy complicado en la oficina. Por suerte que tengo bastante trabajo últimamente. Hoy no voy a esperar una ocasión al azar para salir... Ya me he programado."

Hace una pausa y se dirige a mí:

Te dejé plantada el martes… Sólo me acordé de la sesión ayer, pues miércoles se me pasó. No sé lo que ocurrió.

Hay otra pausa. Me da la impresión que debido a mi viaje de jueves y  viernes de la semana pasada, puede que se haya sentido “liberado”.

Le comento:

La semana pasada fue accidentada para nosotros... Nuestra última sesión fue el martes pasado, por lo tanto, ya hace más de una semana  que no nos encontramos aquí...

Enseguida, me comenta que se siente muy sobrecargado en su trabajo. Aunque quiera organizarse, siempre hay un montón de cosas para hacer, para cuidar… Y al mismo tiempo, se siente muy desanimado, sin energía… Y no hay como “saltar del tren”... Dice que leyó una crónica en el periódico de la ciudad en la que se comentaba la muerte de un adolescente provocada por un accidente de tránsito el fin de semana anterior. Lo que le llamó la atención en el artículo fue el hecho de que “vivimos en un ritmo de mucha velocidad. Todo es para ahora mismo... Lo que acaba afectando también a los jóvenes, como el adolescente que  murió.

Comenta:

Lo criticaron mucho al chico que manejaba el coche, pues estaba corriendo, pero a nadie se le ocurrió pensar cómo era su vida, sus padres...

Me fijo que cuando termina de hablar su voz tiene un tono más bajo, hay un silencio y enseguida, me dice:

Mi hermana murió...

Pregunto:

¿Cuándo Jacques?

Contesta:

El jueves, por la mañana... No te avisé porque pensé que no estarías aquí ...Y no sé como hacerlo o como funciona en esas situaciones...

Me quedo asombrada con la noticia y al mismo tiempo deseando consolarlo  en su dolor. Acabo diciéndole sin casi darme cuenta:

Si hubiera estado aquí, si fuera posible habría ido hasta allí...

Él:

Sí, ya,  pero de todos modos no pudiste ir...

Por el tono de su voz noto una gran emoción. Ante su silencio le pregunto:

¿Y qué ocurrió? Fue todo muy rápido... ¿El médico incluso no había aumentado su sobrevida?

Enseguida, empieza a comentar cómo sucedieron las situaciones de su muerte, y yo le cuestiono cómo se siente, qué tal se encuentran sus padres…

La sensación que tengo es que todavía estoy soñando, que todavía no aterricé. Todo ha sido muy rápido... La enterramos en el mismo día...

Me siento estupefacta  con lo que  vivía con él en esos primeros momentos  de la sesión. Cuando él afirma “todavía no aterricé”, me quedé imaginando ¿no será de esa  manera como él vive? ¿Pasando por encima de las experiencias de su vida? No se permite vivir  el dolor de la pérdida... Le digo:

Ahora sí tiene sentido tu ausencia del martes. Lo que viviste el jueves, el día que cancelé nuestro horario, fue muy intenso y dolorido. ¿No estará relacionado tu dolor con el hecho? O debido a la intensidad de lo que estabas viviendo, te hizo falta reaccionar en oposición, alejándote, incluso para darte cuenta – solo ...

Él:

Si, ahora me parece que mi carga  ha aumentado...  Ahora tendré a mi  cuñado, que ya trabaja conmigo y a mi sobrina de 4 años...

Digo:

Necesitamos observar cuál es el lugar que ambos ocupan tuyo. Si tu cuñado continúa ocupando el lugar de cuñado, y tu sobrina, el de sobrina, tú seguirás  cuidando de su vida como ya lo haces...

Jacques:

De acuerdo, pero esas cosas, me parece que en la práctica no funcionan así...

Yo:

Es aquella tendencia tuya  en adoptar y cuidar de todos, como si fueran tus hijos.

Él:

Por eso  mi prisa en pasarme la tarde hoy en el río. Necesito un escape... Estoy planeando para el próximo fin de semana una pesca de buceo en aquel local adonde siempre vamos. Volveremos el martes por la  tarde... pero al mismo tiempo tengo ganas de irme, pienso en desistir... en no ir... y quedarme aquí para cuidar de las cosas de la oficina y agilizarlo todo... Sin embargo, a la vez no tengo energía. Necesito algo que vaya más allá, otra fuerza para cuidar todo aquello en lo que estoy involucrado...

Yo:

¡Cómo si tuvieras un peso muerto!
Jacques:
Sí ... Tal vez...

Cuando vino a la sesión de viernes, me comenta que se quedó buceando y pescando en el río durante cinco horas. Al llegar, se reunió con los amigos para ofrecerles los pescados que él mismo preparó. Explicó que lo hizo todo solo, e incluso pagó todo también. Todos los que fueron lo disfrutaron y ni siquiera le preguntaron cuánto le había salido..Al final de la cena, salió con uno de sus amigos para buscar a unas prostitutas. Llegan a un sitio donde siempre van y, aunque él no se siente muy bien, acaba saliendo con una de ellas que le comenta, a su vez, que está estudiando en la universidad.  Se sorprende al encontrarse con alguien que está estudiando. La atmósfera entre la chica y él es terrible. Le pregunta a cada rato si se le sube, si logra obtener las dichosas erecciones. No puede relajarse. Cuando por fin se da cuenta, resuelve irse, pero no antes de pagarle la cuenta también al amigo que lo acompañaba y que estaba sin dinero.

COMENTARIOS

El material presentado permite inferir dos fragmentos principales en las manifestaciones del paciente, los cuales analizaré de acuerdo con el concepto freudiano de corrientes psíquicas.

Uno de los fragmentos, que corresponde al de la realización de proyectos personales y profesionales, está claramente vinculado a una corriente defensiva neurótica.

El otro fragmento está vinculado a una corriente tóxica subyacente a la sobreadaptación, entendida como un esfuerzo desmedido por acomodarse al deseo del otro en detrimento de su propio deseo, que la analista reconoció al principio de su relato cuando dice  “una forma de funcionamiento” del paciente.

En la corriente neurótica la defensa predominante es la represión y, secundariamente, la desmentida, mientras que, en la corriente tóxica, la defensa hegemónica es la desestimación del afecto.

El conflicto de la corriente neurótica, por lo que parece, corresponde al procesamiento del erotismo fálico uretral alrededor de deseos ambiciosos vinculados a la conquista de nuevos espacios.

Teóricamente, sabemos que la articulación de los componentes vinculados con este erotismo, de acuerdo con las defensas empleadas, puede dar origen a tres diferentes desenlaces, que son el carácter fóbico, la fobia y la contrafobia.

En el caso de Jacques, la tensión entre asumir compromisos o evitarlos y la problemática de la competitividad se reflejan en las tres áreas referidas por el paciente: la sexual, la del poder económico y la de la capacidad intelectual, siendo que, en cualquiera de las tres, el despertar del deseo va acompañado por la angustia.

Aparentemente, en un primer momento, cuando la represión actúa limitadamente sobre los componentes edípicos, sus substitutos permiten la llegada a la conciencia de deseos ambiciosos que consiguen mantenerse a pesar de la angustia.

Pero,  enseguida surge la imposibilidad de habitar este espacio en función de que la angustia impone nuevos y más intensos procesos represivos, que a su vez, dan lugar al surgimiento de los sentimientos pesimistas.

Refiere la analista: "a pesar de haber conquistado todo lo que había deseado, no conseguía obtener placer con nada."

Tomemos la sesión inicial: en el primer momento, la eficacia del complejo de castración se expresa en preguntas que tienen como función abrir el espacio con la finalidad de penetrar.

Dice la analista que se sintió "bombardeada" por el  paciente, sin embargo esta presentación arrogante nada más es que una fachada, una vez que la hostilidad que la sostiene no consigue por sí sola sostenerse y sucumbe a la angustia.

La dificultad proviene del hecho de que, la capacidad para tolerar la angustia inherente a la formulación de cuestionamentos, requiere un nexo con la función paterna que puede ser perturbado por las particularidades del vínculo, que incluye tanto la hostilidad envidiosa del hijo como la del padre, ambos sometidos a las vicisitudes de las respectivas historias libidinales.

Por otro lado, cuanto más el individuo avanza en la conquista del deseo, más interferencias pueden ocurrir, eventualmente, como en el caso de Jacques,  que estén vinculadas con el destino o con la fatalidad, las cuales funcionan como un substituto de un padre superpoderoso.

En la historia de Jacques, la muerte de la hermana, antecedida por el fallecimiento del hermano y todo el período de enfermedad de los dos, aparentemente tuvo el valor de un golpe del destino que hizo naufragar la posibilidad de sostener un proyecto de vida propio.

El tributo a los mandamientos del superego acarreó la renuncia a la satisfacción del deseo ambicioso y del deseo de penetración, los cuales atraviesan el terreno de la competencia con la figura paterna.

A través del discurso del paciente es posible inferir el correspondiente sentimiento de culpa generado en el ego por el superego al enfrentarse con la posibilidad de superar el origen familiar humilde.

Correspondiendo al mismo punto de fijación, otra defensa empleada por el paciente es la desmentida, representada por el buceo libre, cuya correspondencia es una hipertrofia del deseo aventurero.

Mediante esta defensa se constata que ante el fracaso de la represión, el paciente recurre a una desmentida secundaria de ciertos juicios provenientes del superego, fundamentalmente aquellos que otorgan un valor a la propia vida.

Entretanto, con la inclusión de la desmentida en la estructura defensiva, la represión y las manifestaciones fóbicas  ceden lugar a la caracteriopatía contrafóbica.

Pero la estructuración caracteriopática, al lanzar mano de una defensa más arcaica, da apertura a un movimiento regresivo pulsional para el erotismo intrasomático y la introversión libidinal adquiere el caráter de una retracción narcisista.

Por lo tanto, los determinantes relacionados con el buceo, entendido como una manifestación contrafóbica,  no se agotan en el análisis de la fijación fálico uretral: ellos también abren camino hacia la mencionada corriente tóxica.

Sitúo el erotismo intrasomático -propio de las patologias tóxicas- en la línea de conceptuación freudiana de las neurosis actuales, entendiendo que sus manifestaciones no posibilitan ningún enlace con las formaciones simbólicas, y configuran un estado de estancamiento libidinal.

La libido estancada se vuelve tóxica porque no puede ser procesada psíquicamente, o sea, no tiene acceso a la representación de objetos y metas,  tampoco al otro representante pulsional que es el afecto.

Para este fragmento del psiquismo del paciente relacionado a la fijación intrasomática, la actividad subacuática puede tener como objetivo obtener un equilibrio al nivel de las tensiones orgánicas, a partir de las alteraciones químicas y físicas unidas con sensaciones propioceptivas, las cuales están vinculadas con las presiones y las alteraciones de peso y masa muscular.

Al mismo tiempo, en esta actividad, los órganos de los sentidos, inmersos en un medio líquido, atenúan su contacto con el mundo de las percepciones, adquiriendo una cualidad difusa.

Por otra parte, el estancamiento libidinal en su camino regresivo puede originar, por la intervención de la pulsión de muerte, una alteración de las pulsiones de auto-conservación, determinando un estado de desvitalización creciente.

El cuadro tóxico resultante puede expresarse tanto en estados de inercia como de hiperactividad, sino veamos cuando dice Jacques: “vivimos en un ritmo de mucha velocidad. Todo es para ahora mismo...”
 
En este escenario, donde los estados afectivos no tienen la posibilidad de que se desdoblen para buscar su cualificación, también las muertes de los hermanos no se pudieron procesar a modo de un luto normal, por eso el paciente las refirió con una frialdad que sorprende a la analista.

La desestimación del afecto, evidenciado en estas comunicaciones del paciente, supone un estado de dolor psíquico sin registro consciente que remite a la existencia de probables traumas precoces que se encuentran en la base de su estructura defensiva.

A su vez, la amenaza proveniente de la compulsión a la repetición de los traumas precoces presiona esta estructura defensiva y configura la fachada sobreadaptada,  - un falso self.

Hasta ahora he procurado analizar la coexistencia en el paciente de dos fragmentos psíquicos:

En uno de ellos se revela un desenvolvimiento de ego con un nivel de complejidad que le permite operar eficazmente con la realidad y defenderse de sus deseos apelando a la  represión, donde la angustia cumple una función de alerta.

En el otro fragmento encontramos una estructura de ego más primaria que opera con defensas más arcaicas en la resolución de sus conflictos, en donde la angustia deja de funcionar como señal de alerta para colocar en marcha mecanismos de defensa, apareciendo como angustia automática, que se transforma, finalmente, en apatía.

Las manifestaciones del paciente, en la segunda sesión relatada, son bastante ilustrativas de su funcionamiento:

  • La pérdida de energía provocada por la desestimación del afecto ante la muerte de la hermana y el  intento de recuperación de los ritmos vitales vía inmersión acuática, seguida por la tentativa de recuperación narcisista al proveer a los amigos para obtener el refuerzo de un cierto reconocimiento. Pero acaba por sentirse víctima de la especulación ajena.

  • La relación entre la prostituta y los hermanos como dobles de Jacques, en los cuales  proyecta su impotencia a servicio de la desmentida, la cual fracasa cuando se entera que la joven estudiaba en la universidad, su antigua ambición de potencia.

  • La identificación con el dinero, configurando lo cuantitativo de la vida pulsional que se impone sobre la historicidad y la calidad, conforme se observa característicamente en los cuadros tóxicos.

Tomando como referencia las películas con las cuales la analista asoció el material del paciente, es posible inferir dos posibilidades de evolución para el caso, ambas representadas en el preconsciente de la analista puesto a disposición de la intersubjetividad del espacio transferencial:

1ª) La posibilidad de que el paciente consiga elaborar las vivencias infantiles relacionadas con los traumas primarios, pudiendo abrir camino para una recuperación del ego que permita una salida neurótica enlazada con la normalidad (filme The Kid).

2ª) La posibilidad de que la permanencia de los derivados de fijaciones precoces mantengan o aún agraven el cuadro de desvalimiento del paciente. En este caso, el proceso desconstructivo de la subjetividad puede llevar a un cuadro psicosomático severo o a algún tipo de accidente por el efecto tóxico aumentado (filme The Big Blue).

A pesar de los factores contratransferenciales y del contagio afectivo (impotencia, abandono) promovidos por el paciente, la analista se posiciona de un modo tal que consigue sostener la indispensable empatía en el vínculo y la eficacia de su pensamiento simbólico, recursos que le permiten utilizar su preconsciente visual en asociaciones con películas, a partir de las cuales logra rescatar a un paciente, cuyo discurso verbal se encuentra difuminado.

Así como le presta al paciente su aparato mental, para proporcionarle representaciones que compensen su carencia simbólica, la analista también aporta su mente para sentir los sentimientos que él no consigue, por ejemplo, cuando comunica la muerte de la hermana.

El descubrimiento de que hay un otro capaz de registralo en sy subjetividad y la respuesta que se gebera en Jacques, reconociéndose en la asociación con los films y sobre todo mostrando a partir de allí otros aspectos de su persona, parecen ser indicador de un prognóstico favorabel que se asienta en el estabelecimiento del vínculo terapéutico.

* Referencia al buceador Jacques Mayol, de la película The Big Blue.

Subjetividad , intersubjetividad y  desvalimiento
Abel Fainstein

Agradezco el desafío de pensar juntos acerca de estos temas.

La subjetividad entendida como construcción del sujeto en un determinado marco sociocultural  ha pasado a tener una pregnancia teórica y clínica entre nosotros que no tenia para Freud ni para los postfreudianos.

El mundo global es hoy una amenaza a la singularidad subjetiva del sujeto occidental actual, de la misma manera que los avances tecnológicos y cientificos borran a veces la diferencia necesaria entre lo realizable y lo imposible dejando de lado la vulnerabilidad psíquica (Flechner).

El dominio de la imagen es por su  lado, y a  diferencia de la memoria, un obstáculo a la significación.  Supone apariencias sin significado alguno.  Para John Berger ( “Mirar” ), por ejemplo,   el significado es el resultado de comprender y la imagen no lo favorece.

Asimismo para Susan Sontag (1) la fotografia no es un instrumento de memoria sino una invención o un  sustituto de ésta,  y atribuye el interés contemporáneo por la misma en el que da información al poder y permite transformar la historia en un espectáculo de masas. 

En este mismo sentido Silvia Bleichmar (2)considera que las Hm al igual que los Signos Perceptivos no son parte de la memoria. Solo las retranscripciones resultado de sucesivas evocaciones forman parte de la misma y del proceso de simbolización. Las representaciones por su parte pueden ser parte de un proceso de simbolización o ser prestadas y no simbolizantes. Volveré luego sobre ésto y los riesgos eticos que implica.

Como vemos el dominio de la imagen es limitante de la significación, de la memoria, de la subjetivación.

Por último la exclusión y la pobreza por un lado,  y los ideales exitistas y extremadamente ambiciosos de la contraparte de la sociedad  son hoy causas de entramados subjetivantes precarios con consecuencias psicopatologicas individuales, familiares  y sociales conocidas.

Como vemos, la subjetividad y la intersubjetividad tienen  relaciones complejas  con el desvalimiento.

Cada uno de estos conceptos tiene una  acepción en el vocabulario psicoanalitico que lo diferencia de  abordajes desde otras disciplinas y que sucintamente resumiré aquí.

Lejos de poder ampliar  las descripciones clínicas de Maldavsky y col (3)de las asi llamadas “Patologias del desvalimiento”, trataré en función de mi propia experiencia de ejercitar la articulación  entre los estados de desvalimiento  y las vivencias de desvalimiento resultantes de procesos de identificación que pueden ser muy invalidantes e igualmente frecuentes.

ACERCA DE LA SUBJETIVIDAD-INTERSUBJETIVIDAD

La perspectiva psicoanalitica sobre estos temas incluye entre otros elementos el papel de las pulsiones, los mecanismos de defensa, los ideales, las identificaciones y especificamente las determinantes de  la orientación sexual, la renuncia a la bisexualidad, la aceptación de la castración (S. Flechner (4).

Sin embargo el peso de cada uno de ellos varía de un enfoque a otro.
Dentro mismo del psicoanálisis, subjetividad e  intersubjetividad incumben  tanto al paciente como al analista. Sin embargo  hay posturas distintas respecto a la importancia relativa de esta incumbencia y a su lugar como motor del tratamiento. Los debates acerca de la CT como obstáculo y/o herramienta son parte de ese debate. Asimismo el riesgo de los efectos iatrogénicos de actuaciones contratransferenciales  fuertemente inducidas en este campo de la clínica.

La clínica de la intersubjetividad supone, por contraste con la clínica así llamada clásica,  que el motor del tratamiento  recae más en la interrelación entre la dupla analista y paciente que en las pulsiones y la mente  del paciente  percibidas objetivamente , positivamente, por el analista dentro de aquel.
 
Cito aquí a Jonathan Dunn (5):

Intersubjetividad en psicoanálisis refiere al interjuego dinámico entre las experiencias subjetivas de analista y paciente en la situación clínica.
El funcionamiento de la mente  para los intersubjetivistas se basa en los esfuerzos de una conexion relacional y una comunicación  más que en la descarga y gratificación  de presiones pulsionales.

Sin embargo la vertiente intersubjetiva va desde la consideración de la subjetividad del analista en la CT, o de la fantasía de campo para dar cuenta de un producto resultante de la interacción (Baranger, Baranger y Mom (6) , hasta las posturas intersubjetivistas radicales que como dije antes cuestionan el lugar central  de la pulsión y el psiquismo del paciente en la cura  a favor de los modelos interpersonales o de las relaciones objetales (Stolorow, Renik, Ogden entre otros 7). En palabras de Dunn, se trata de si la verdad puede ser descubierta por ambos integrantes de la dupla, o ser creada por ellos.

Luego pensar la así llamada clínica del desvalimiento desde la perspectiva de la subjetividad e intersubjetividad, supone poder contraponer este enfoque a una perspectiva más positivista, así llamada clásica donde el énfasis recaerá en  parámetros mas propios del paciente.

Es importante entonces discutir la utilidad de los diagnósticos positivos como es en este caso la así llamada clínica del desvalimiento, y su diferencia con pensar  en los efectos de la dinámica intersubjetiva singular de una dupla terapéutica.

Se trata a mi entender de la necesidad de una conveniente articulación entre la singularidad del caso por caso y las descripciones clinicas que como las que nos ocupa sirven a hipótesis más generalizables y siempre sujetas a confirmación en la evolución del paciente. Su utilidad es destacable en los intercambios entre colegas y en la posibilidad de establecer estrategias terapéuticas y/o preventivas para su abordaje.

Entre nosotros Maladesky y col (8) publicaron interesante estudio de prevención en psicosomatosis.

ACERCA DEL DESVALIMIENTO


Por su parte, si describimos desvalimiento como efecto de  la invasión  económica  de cantidad  de excitación a la espera de tramitación,  repitiendose la situación  del trauma  de nacimiento (Valls -9), la presencia del otro es determinante en las posibilidades de evitar y/o revertir ese estado : a traves de su contribución a la estructuración psíquica, a la capacidad de pensar, a la estructuración de la subjetividad.

La prematuridad de la criatura humana obliga a la asistencia ajena del otro en los comienzos de la vida psíquica. Es la  ausencia del otro lo que determina la inundación de cantidades no ligadas provocando angustia automática o arrepresentacional.

El otro es constituyente del psiquismo,  y en ese sentido podemos decir que hace posible el proceso de subjetivación.
El otro no solo aporta representaciones.
Al decir de Guillamin (10), la presencia materna hablándole al bebe tiene valor  performativo y no descriptivo, no refiere, sino que constituye en el propio acto del lenguaje, el cuerpo erógeno, el cuerpo estético.

La construcción de la subjetividad es en ese sentido  un antídoto del desvalimiento y esto es facilmente comprobable en la así llamada clinica del desvalimiento. El psicoanálisis como espacio de subjetivación es una consecuencia lógica de ese modelo de pensar la clínica. Va en ello un compromiso ético, por lo que preferimos centrar nuestros aportes representacionales en  producciones del paciente y en aspectos de su historia más que en nuestras propias ideas al respecto (1).

Sin embargo podemos coincidir con dicho autor en que  la dominancia del objeto como asistente ajeno en los momentos iniciales de la vida hace tambien a la posibilidad de angustia frente a la pérdida de objeto,  primer escalón de las complejizaciones representacionales de la angustia.

La angustia arrepresentacional, automática, producto de la invasión por excitación de causas variadas internas o externas, estaría entonces muy cerca de la angustia por pérdida de objeto y más lejana de la angustia de castración, de la angustia frente al Superyo y de la angustia social.

Las Patologias  del desvalimiento descriptas por Maldavsky son contrapuestas por éste a las que demuestran eficacia simbólica.

En ellas  la pulsión o una incitación mundana no logra tener tramitación psíquica y el resultado son psicosomatosis, toxicomanias, impulsiones, o simplemente  trastornos que se describen como carentes de identificación.

Para este autor el problema  principal  no se da en el plano de la Hm inconcientes  y preconcientes,   sino en el plano de la conciencia , la que pierde o no se constituye en su función principal que es de cualificación sensorial y afectiva.
Cita entonces a Freud quien distingue una conciencia inicial cuyo desarrollo coincide con el surgimiento de la subjetivación, y una conciencia secundaria posterior a la creación del edificio simbólico y que permite hace conscientes las Hm inconscientes.
La conciencia originaria depende mucho del vínculo con otros y supone un sustrato neuronal y pulsional. Es el fundamento del edificio simbólico, y si no se constituye no hay eficacia simbólica que sustente la clínica basada en ella.

Por su parte  la vivencia de desvalimiento es en si un producto subjetivo, y en ese sentido  diferente de la situación de desvalimiento en la que nace toda criatura humana producto de ser invadido por el incremento de grandes magnitudes de la  tensión de necesidad en espera de tramitación por no tener representaciones suficientes o  solo las filogenéticas.

Podríamos distinguir entonces la persistencia o el retorno a situaciones de desvalimiento en la infancia y aun en la adultez debida a estímulos exagerados internos o externos, de las vivencias de desvalimiento resultantes de  identificaciones. En este último caso la identificación con objetos desvalidos,  o ser identificados como desvalidos por objetos significativos resultan en infantilismo y estados de gran inermidad al verse afectada la capacidad de ligadura de estímulos.

En el primer caso se trata de cuadros arrepresentacionales, no identificatorios, compatibles con fallas en la conciencia inicial tal como describe Maldavsky. Al desamparo inicial del infans en el contexto de un proceso identificatorio incipiente y basicamente pasivo, el sujeto humano puede volver una y otra vez en distintos momentos de su vida. Remeda  los comienzos de la vida psiquica cuando su capacidad de pensar, de representar requiere de la asistencia ajena.

En el segundo se trata de vivencias resultantes de identificaciones pasivas o activas constituyentes del Yo y del Superyo las que son responsables de estados regresivos de desvalimiento. Vale como  ejemplo la de la mujer con su hijo durante el embarazo descripta entre nosotros por M. Langer (12).

Como parte de esta complejidad podemos decir que la vivencia de desvalimiento  (identificatoria) favorece entonces los  estados de desvalimiento (arrepresentacionales).
Los recursos del Yo y su carencia, descriptos por G. Badaracco (13),  podrian ser parte de esta problemática.

Por su parte las crisis identificatorias, y la posibilidad de vacíos identificatorios, predisponen a las vivencias de desvalimiento, tal como se ve durante la pubertad y adolescencia en cuanto a favorecer la aparición de enfermedades psicosomaticas.
Podemos extender esto a las crisis de referentes simbólicos en la sociedad como causa de enfermedad individual y social, de violencia extrema.

He tratado entonces de articular  las patologias del desvalimiento de los estados de desvalimiento resultantes de procesos de identificación que de hecho pueden superponerse a las primeras.

Me interesa ahora compartir  dos viñetas clínicas para ejemplificar tanto los aspectos identificatorios como los  arrepresentacionales ligados al desvalimiento.

Primera viñeta

Ana, identificada negativamente desde su nacimiento por sus “trastornos de conducta”, “impulsividad” y “mal carácter” a la que me toco asistir a los 30 años en ocasión de un intento de suicidio y donde los familiares directos implicita y aún explicitamente preferian que se muera porque ya no sabían que hacer con ella.
A es una mujer diagnosticable como personalidad borderline, infantil y demandante cuyo padre falleció cuando ella tenia 12 años. Era quien la cuidaba , defendia y protegia del desdén materno y de los hermanos.

Terminó con mucha dificultad sus estudios secundarios y no trabajaba siendo mantenida por su familia por muchos años en los que trabajo solo esporadicamente.

Mi propuesta inicial era  apostar a que viva, y mejor que antes. Fue aceptada por la familia y desde ese momento fue una paciente muy importante para mi ya que se jugaba su subsistencia a partir del odio familiar hacia ella y de ella hacia aquellos.
La vivencia de desvalimiento fue la dominante durante muchos años de tratamiento aunque encubierta, especialmente al principio de una omnipotencia agresiva, conductas adictivas e impulsividad como  en muchos otros  momentos de su vida. Ser importante para mi, graciosa , inteligente, divertida le permitió en ese sentido un armado identificatorio que aunque precario le permitía vivir mejor.
Volviendo a la hipótesis de la presente comunicación pienso que su desvalimiento es no solo producto de las fallas primitivas en la percepción sino tambien  producto de las identificaciones que la instalaron en un lugar de inermidad. Me refiero especialmente a las primarias pasivas pero tambien a las resultantes de su conflictiva edipica.

El trabajo de historización , de desidentificación fue en este caso más importante que el de concientización de  afectos  tendiente a una creciente simbolización.

Segunda viñeta

Susana lleva el nombre de una antecesora, una muchacha joven que junto a varios familiares fue víctima del Holocausto.

Ella condensa en su relato y en sus circunstancias vitales el impacto de estas muertes transmitido transgeneracionalmente.

Se trata de  una personalidad sobreadaptada. Tiene poco contacto con afectos propios y ajenos.

Tiene psoriasis en un primer puerperio, y se le diagnostica un cáncer simultaneamente con el segundo embarazo. Comienza simultaneamente con esta última un tratamiento psicoterapéutico psicoanalítico al que se resistía hasta entonces.

En este último caso, la relación con el niño que llevaba en su vientre en circunstancias tan dramáticas, y luego con el mismo cuando nació prematuro, permitió, junto a sus propios temores frente a la muerte, el análisis de sus  vivencias de desamparo hasta entonces desconocidas para ella.

A partir de las mismas podemos suponer que han habido  dificultades en la simbiotización  con su madre, proceso obstaculizado tambien  por efecto de los sucesivos embarazos (tenía 4 hermanos).

Sus carácterísticas sobreadaptadas pueden pensarse como defensa frente a ello.

La aparición del sentimiento de dolor psíquico frente al abandono que imaginaba que sentiría  su hijo por su enfermedad y más aún si ella muriera , fue un punto de inflexión en este tratamiento. La aparición de este afecto sería  como dijimos resultado de la recatectización de la vivencia de dolor en esas circunstancias .

Desconocía este sentimiento en ella. Se definía como fría y concreta sin posibilidades de empatía con el sufrimiento ajeno. Pudimos ver que tampoco con el propio. Contrastaba  con el dolor y la molestia  física por sus enfermedades.

En función de lo descripto es posible pensar que:

1.- La desmentida de vivencias tempranas de ausencia e insatisfacción en relación a su madre (escisión, sobreadaptación) y la supresión de los afectos concomitantes, actualizadas por...

2.- sucesivos distanciamientos de aquella especialmente tras el nacimiento de varios hermanos, y en la adolescencia; que en el análisis y mediados por su propia experiencia maternal pudimos significar como abandonos...

3.- la difícil tramitación a través de las generaciones de la pérdida de la joven muerta  junto a toda su familia, cuyo nombre Susana lleva y con la que se identifica...

4.- su deseo de separarse por esa época de su vida de una sociedad familiar y la imposibilidad para ello por sentir  que  desgarraría a su  familia cuando "ella estaba para reunirla"...

5.- otras circunstancias personales y familiares potencialmente traumáticas (enfermedades, separaciones , etc.)

...implicaban sumados una sobrecarga que se agregaba a sus embarazos-partos–puerperios; situaciones bio-psicológicas que de por sí suponen una sobrecarga al aparato psíquico.

Por su parte la adolescencia como segundo proceso de separación individuación reactiva la primitiva separación de la madre . Esta situación se vió potenciada en esta paciente por un importante distanciamiento de esta última durante casi dos años en esa época de su vida, que se repitió por una razón menor durante casi un año antes de su enfermedad, y que el desencadenamiento de esta enfermedad resolvió. En ambos casos  el alejamiento fue decisión de la madre.

Dejo de lado las implicancias transferenciales y contratransferenciales de este tratamiento. Estas fueron especialmente interesantes en relación al desamparo en  la etapa más grave de su enfermedad y la que rodeó a  dicha concientización de los afectos, sobre todo teniendo en cuenta que  fui  elegido como analista por ser  "de la familia".

El trabajo de historización, de desidentificación fue en este caso tan necesario como el de concientización de afectos tendiente a una creciente simbolización.

Tercera viñeta

Jorge de 23 años,tiene un así llamado ataque de pánico por el que debe ser tratado de urgencia en una guardia hospitalaria. Esto sucede tras  varios años de tratamiento psicoterapéutico de orientación analítica que inició durante su adolescencia. El desenlace nos sorprende a ambos asi como a su familia por su espectacularidad.

Durante esos años los conflictos habían sido basicamente con su madre,  fuertemente critica con él . Vivía con ella desde que sus padres se separaron siendo el un niño.

Tomar conciencia de sus afectos y sus límites fue parte importante de nuestro trabajo por esos años.

El episodio que relato sucedió ante un viaje de su madre ,  y tiempo despues de la muerte súbita de un hermano mayor.

El adolescente que hasta entonces se jactaba de su autonomia ( vivia solo desde los 21 años), el que estudiaba y había logrado un importante puesto laboral en lo suyo, el que había tenido importantes relaciones afectivas e incluso algunas conductas algo temerarias; pasó a ser alguien totalmente dependiente que se decía a si mismo un debilucho. 

El episodio sirvió para “hacerlo más humano” a la vista de si mismo y de sus familiares y amigos a la vez que para lograr un acercamiento al padre, amigos, y al analista que hasta entonces nunca había tenido.
La vivencia de muerte inminente,  de angustia y las crisis vertiginosas al ir en auto manejado  por otro, duraron por más de un año  a lo que siguió un sentimiento de intensa desvalorización y marcadas ansiedades fóbicas especialmente a los espacios abiertos. 

Algunos comentarios

Freud escribe en Inhibición, Sintoma y Angustia (14) que hacen falta repetidas "experiencias consoladoras" hasta que el lactante aprende que a una desaparición de la madre suele seguirle su reaparición. Agrega que la madre hace madurar ese discernimento jugando a ocultar y descubrir su rostro, y eso lo hace sentir añoranza pero no desesperación.

Dichas experiencias consoladoras no consistirían solo en la vuelta de la madre. Requieren además su disponibilidad emocional y su capacidad  para favorecer la representación de su ausencia -juego de la escondida- evitando una sobrecarga  traumática por la insatisfacción que aquella genera y los riesgos de su exclusión somática.

Podemos suponer que las experiencias consoladoras no se limitan al vinculo original con la madre y suelen ser requeridas en distintos momentos de la vida. Su ausencia priva al infans de la posibilidad de simbolización, de sentir dolor fisico y más aún psiquico. Tambien que el análisis puede servir para ejercitar las mismas, hecho que en este caso no fue al menos suficiente para evitar el desenlace apuntado.

He tratado de mostrar en estas viñetas los aspectos identificatorios de las vivencias de desvalimiento, en su posible articulación con estados de desvalimiento y sus trastornos.

En todos los casos  el uso de la CT  resultó un instrumento eficaz y la matriz intersubjetiva fue determinante para entender los trastornos, y los resultados obtenidos.

En el último de los casos pienso que la matriz intersubjetiva en el espacio analítico fue especialmente importante en la génesis de sus trastornos.

BIBLIOGRAFIA

  1. Sontag, Susan.- La Fotografia
  2. Bleichmar, Silvia.- Conferencia APA. Abril 2006
  3. Maldavsky, David.-. Zona Erógena.
  4. APU.   Secretaria Científica 2006
  5. Dunn,Jonathan. En “El otro en la trama intersubjetiva”.  APA-Lugar Editorial
  6. Baranger, Baranger y Mom. En “El otro en la trama intersubjetiva”.  APA - Lugar Editorial
  7. Ogden, Renick, Stolorow cit por Dunn. En “El otro en la trama intersubjetiva”.  APA - Lugar Editorial
  8. Maladesky, Alfredo. Calidad de vida. Editorial Lugar
  9. Valls, Jose Luis. Diccionario de Psicoanálisis. Biblioteca Nueva.
  10. Guillamin, Jean. En “El otro en la trama intersubjetiva”.  APA-Lugar Editorial
  11. Bleichmar, Silvia. Comunicación personal.
  12. Langer, Marie. Maternidad y Sexo. Paidos.
  13. Garcia Badaracco, Jorge.  “Diagnóstico de las identificaciones patógenas y los deficits de recursos yoicos” en Diagnóstico en Psiquiatría, Salvat Barcelona.
  14. Freud, Sigmund. Inhibicion, Sintoma y Angustia. Amorrortu Editores.


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