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JORNADAS LARENA 7-5-06
Actos. Es el concepto desde el que partimos para reflexionar en estas Jornadas. Se revisa material teórico y se trabaja sobre el caso de una familia en la que predominan actuaciones y componentes perversos.
Según Roudinesco Acto es siempre un acto significante que permite al sujeto transformarse a posteriori. Por el contrario un acting out es una demanda de simbolización que se dirige a un otro. Su objetivo es evitar la angustia; en la cura es el signo que el análisis se encuentra en un impasse, donde se revela la falla del sicoanalista, y no se modifica si el analista no cambia de posición transferencial.
Si hablamos de Recurso al acto, nos referimos a un elemento económico, que denuncia lo irrepresentable, vacío de toda representación: se trata solamente de existir o desaparecer.
Rousillion propone pensar un pasaje del acto al comportamiento. Toma el comportamiento como aquel movimiento subjetivo donde acción y percepción se unen en una descarga “auto subjetiva” (homologándola con auto erótica) Comportamiento, acto y acción pueden ser considerados no solo defensas, también pueden aparecer como signos en busca del reconocimiento de su naturaleza, como proceso semaforizante. La interacción así reconocida deja una tensión inter-subjetiva, una tensión transferencial. El otro sobre el que se ejerce la acción es también un otro sujeto, no un receptor pasivo. La interacción es una forma particular de ínter subjetividad.
En la puesta al acto hay un pedido de subjetivación, de representabilidad, que hubiera ido a la descarga si no fuera índice para otro. Surgen diversos interrogantes: ¿Cómo recibimos, desde nuestra posición de analistas, esos índices?, qué hacemos con ellos?, cómo lo volcamos consciente o inconscientemente en la situación analítica, qué efecto tuvo en uno y en el otro?
Se reflexiona sobre el lugar de la envidia en estructuras perversas. El otro es arrasado como otro, por tanto la envidia no puede reconocerse como tal. Recuperar esa dimensión narcisista es esencial en estructuras perversas para ir marcando una diferencia e impedir que se nivele para abajo.
Caso clínico
Ella: Hija de una madre sobreviviente. Su terapeuta es reconocida por la paciente también como una sobreviviente pero, al decir de la paciente, no es envidiosa como la madre.
Esto le permite a Ella, que no pudo interrogar a su madre, recuperar esos interrogantes vía su analista, porque supone que ésta puede resistir esa tensión que aquella no hubiera podido.
¿Cómo reemplazar la sobre-vivencia por la diferencia? : En el proceso se pone en cuestión la creencia de que necesariamente uno tiene que morir para que el otro viva.
Su Padre es también un sobreviviente. Y un trasgresor, adicto a la deuda.
El se siente acorralado. En El la megalomanía se da a costa de la retracción, en una familia de estructura perversa y con pesados secretos familiares. Fue hijo ideal para su padre. Este último con fuertes conductas transgresoras, se decretaba inimputable. Una hermana de El sufría depresiones severas.
En las sesiones de pareja se observa el estado de letargo de ambos. Ella, análisis mediante, logra despertar. El intenta aferrarse a ella, que se resiste. Su mensaje parece ser: “si te agarras de mí, me hundís”. Un eje llevado adelante en la terapia de pareja fue acompañar el despertar de cada uno, sin que el mismo sea a costa del otro, sin matar al otro.
El reclama afecto de ella. Surge la imagen de El intentado adherirse “como ventosa” a Ella, y ella no lo agarra de ninguna manera, porque supone en él algo mortífero de lo que ella tiene que escapar.
Surge la pregunta de ¿cómo retorna la otredad desmentida? En el perverso la aparición del otro es insoportable porque es cuestión de vida o muerte. Hay desmentida y también desestimación de la existencia del otro.
En esta pareja existe un Pacto en el que cada uno sobrevive a expensas del otro. Cada uno, en un principio, esperaba ser salvado por el otro en función de lo que su familia de origen esperaba. Se unen para sostener el narcisismo de los padres. A lo largo del tiempo la pareja va dando nuevas formas a esos pactos
Observamos esencialmente dos líneas que se cruzan en estos pacientes, la de lo trasgresor (con predominio de actos), y la del muerto-vivo, en la línea del sobreviviente, (con desestimación de la muerte). Hablamos entonces en primer lugar de un componente tóxico, degradado de lo mortífero, con la desestimación del afecto; y en segundo lugar, en la línea de la trasgresión, de componentes menos mortíferos, con predominio de pasaje al acto, en un intento de ser activos
Tercera generación: Las generaciones siguientes, portan lo no subjetivado de la generación anterior. En un caso aparece la adicción a sustancias: el adicto, representa y va poniendo en acto lo muerto de la familia. En otro integrante ante una situación traumática aparece una cuadro somático, de origen claramente psicógeno, que rápidamente es resuelto por medio de una intervención quirúrgica por la imposibilidad de los padres de tolerar la angustia que les generaba.
Metas clínicas en perversiones:
En pacientes en los que predomina el pasaje por el acto, estamos hablando de un problema de continente: esos personajes que deberían haber cumplido una función continente han fallado. La función materna está definida por una posición lo suficientemente continente del otro, que le permita nacer a ese otro como hijo. La función paterna es la que, a posteriori, permite algún nivel de interdicción acotando el exceso. Esta pareja es la unión entre dos sobrevivientes, con una historia de ausencias, por lo tanto difícilmente pueda armarse un código afectivo continente. Hay una dificultad de encuentro afectivo. Esta es la pareja que recibe la terapeuta, quien percibe un pedido de un abrazo que oficie al modo de un borde sostén.
Son dos sobrevivientes que se juntan con una clara función materna ausente. La pregunta que nos planteamos es cómo se reconstituye o restaura el agujero narcisista que deja la ausencia de una función materna.. Esta ausencia da lugar a estrategias de sobre-vida, como por Ej. el pasaje por el acto, en un pedido que alguien contenga y permita otro tipo de salida. Hay una marca histórica que determina que las situaciones se resuelven con actos, marcados trans-generacionalmente como salidas. Los modelos familiares son similares en cuanto a los métodos de sobre-vivencia que utilizaron ambas familias.
En este tipo de familias, los componentes afiliativos tapan el patrimonio filiativo, lo que nos permite deducir que hay un interrogante sobre el origen que no puede operar como tal. Nuestra función como analistas es retomar el interrogante por el origen en términos filiativos.
Qué madre se sostuvo presente para poder inscribir la subjetividad del hijo? Cómo se juega en esta pareja estos componentes de ternura, más narcisista, más primarios? Cómo se juega la envidia, la destrucción?: Un terapeuta vivo, que muestra algo de ese agujero o cicatriz, genera un movimiento vital, en la posibilidad de ir a intentar destruir; estos movimientos de cierta hostilidad, si se encuentran con la resistencia subjetiva del analista, permitirán el pasaje, de ser un objeto destruido y des-subjetivarse, a ser destruido-encontrado-creado en el vínculo.Esta es la forma que nos planteamos la meta clínica en perversiones.
Se sostiene que es posible una restitución narcisista, en la que clivajes graves puedan variar a clivajes menos graves, donde la presencia del otro tenga una significación diferente, y la violencia que el analista tiene que padecer vaya tendiendo cada vez a una menor desubjetivación. Si uno resiste y soporta, el objeto destruido o forcluido, pasa a ser a partir de esa presencia del analista, un objeto destruido-encontrado-creado. Creación sostenida por la subjetividad de la pareja analítica.
Reflexiones sobre el encuadre: se propone que éste no preexiste sino que es una co-construcción entre el analista y cada paciente.
En cuanto al Espacio Terapéutico no Escindido, encuadre que postulamos para el tratamiento de pacientes y familias con este tipo de patologías, pensamos que la importancia de lo transgeneracional en estas estructuras hace que el espacio de la intervisión sea el marco más eficaz para poder abordarlas, ya que lo escindido o secretado puede ser recuperado desde distintas vías Y como son pacientes en los que la ética y la ley deben tener una presencia mucho más contundente que en otras situaciones se sigue reflexionando acerca de cuales son los recaudos y reglas que esta situación nos exige crear.
Resulta dificultoso pero indispensable, para llevar adelante estos tratamientos, no moralizar, entendiendo que estas conductas son mecanismos de sobrevida ante situaciones altamente traumáticas. Por otra parte se hace necesario tener en cuenta y respetar lo vivo, hasta en sus formas más degradadas.
Recuperar los interrogantes por el origen es una meta en estructuras perversas. En este caso, origen que debe ser referido a una pareja de padres que han sobrevivido a situaciones límites, con acciones que han sido mantenidas en absoluto secreto. Es necesario acompañar el proceso en el que puedan animarse a preguntar ¿quien soy, quien sos?, como hijo, a estos padres sobrevivientes..
Se trata de lograr que se produzca el nacimiento subjetivo en estructuras perversas. Lo que buscamos es lograr ese pasaje de sobrevivientes a sujetos. |
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