Aplicación del ADL a un caso único en el área de educación con niños atípicos.
José María Rembado.
Problema: ¿Cuáles son las particularidades del acto de enunciación, en sus componentes paraverbales, de un prepuber afectado de autismo, durante el intercambio con su pedagoga actuante en un contexto grupal?
Datos de la historia de Marcos:
A sus 11 años ingresa a la institución pedagógica tratante. Único hijo. A sus 9 años muere el padre en forma fulminante (cáncer). No presenta componentes verbales en su lenguaje. La madre refiere que hasta sus 2 años y medio cantaba el feliz cumpleaños. Luego continúo un largo encierro. Ingresa a la institución con el diagnóstico de: trastorno generalizado del desarrollo, realizado por un neurólogo.
Método: El ADL es un instrumento metodológico originado a partir del psicoanálisis freudiano. Desarrolla una parte instrumental abocada a detectar información posible de ser categorizada en tres niveles de análisis: palabra, frase y relato. Esta investigación en curso focaliza el nivel de la frase. Se propone explorar, a partir de una grilla, las particularidades del acto de la enunciación en sus componentes paraverbales.
Unidad de análisis: Consiste en una grabación, no mayor a los diez minutos, realizada en la sala con la presencia de sus dos pedagogas y sus pares de grupo.
En el inicio M., junto a su pedagoga quien se encontraba sentada a su lado, realiza una serie de sonidos guturales vibrantes mientras hojea sin mirar una revista. Son sonidos graves con un origen visceral. Su accionar sobre las hojas del papiro, el cual consiste en arrojar la hoja con fuerza hacia su lado izquierdo, produce un sonido derivado del impacto del papel al encontrarse con el límite de la encuadernación en su recorrido. La secuencia sonora generada produce un ritmo. Interrumpe sus proferencias sonoras ante la intervención de su pedagoga, quien le propone detener la acción de arrojar con la idea de promover el anclaje de su mirada en alguna imagen. M. se molesta primero y luego profiere un resoplido, el cual se asemeja a un silbido sin llegar a convertirse en un llamado. La protesta se vuelve a instalar, acompañada de su acción de hojear la revista, cuando la pedagoga intenta comprender el enojo de M., a quien le supone una intención de quedarse solo en esa situación. Ante el enojo del alumno la pedagoga realiza otra intervención en la cual completa su idea sobre lo que M. no esta dispuesto a hacer (no querés que mire con vos). Se produce un silencio junto a un impasse en la conducta de hojear. Retoma la conducta de arrojar las hojas reestableciendo la secuencia sonora, y a su vez inicia una serie de sonidos monótonos, parecidos a los de un sonar. Realiza un sonido abierto. La pedagoga, en forma exclamativa, le muestra en la revista la imagen de unas empanadas, las cuales compara con las que hace su madre (¡mira! las empanadas como las que hace tu mamá). El alumno primero profiere un sonido abierto, el cual tiene cierta similitud con la línea melódica que la pedagoga le imprime en el inicio de su frase, precisamente en la palabra: ¡mira!, pero con un tono de queja. Inmediatamente expresa un sonido con un tono de enojo. La pedagoga interviniente le dice: “esta bien...estas enojado”. Luego le pide a su colega otra revista para M., ya que éste la terminó rompiendo.
El alumno se opone retirando la mano de la pedagoga de la revista. M. mientras inicia una serie de sonidos monótonos, arranca una de las hojas de la revista (al parecer le molestaba para continuar con su accionar). La pedagoga se opone y le dice que no. Continúa con la secuencia de sonidos monótonos y con su accionar rítmico sobre las hojas de la revista. Vocaliza un sonido mientras hojea. Alternado luego con un sonido monótono. Retoma, mientras hojea, sus vocalizaciones expresando un conjunto de fonemas los cuales se asemejan, en su línea melódica, a la frase: otra vez. Es pertinente remarcar que en ese momento se escucha de fondo la voz de uno de sus compañeros de grupo quien repetía la frase: otra vez. Vocaliza nuevamente un sonido más abierto manteniendo su conducta sobre el papiro (frecuencia sonora). Realiza un resoplido, manteniéndose luego en silencio mientras hojea la revista. Posteriormente tose y luego bosteza, momento en el cual interrumpe su accionar sobre el papiro. Una de sus compañeras se le acerca y lo empuja. M. expresa una serie de sonidos con tono de enojo. Luego de proferir varios sonidos como una forma de mantener la expresión de su enojo, realiza un resoplido. Interviene la pedagoga quien retira a la alumna, a su vez, lo tranquiliza a M. acentuando la palabra: tranquilo, de una manera tal en la cual iba descendiendo en la línea melódica. M. expresa un sonido abierto, luego un resoplido. Retoma su conducta de hojear sobre el papiro en silencio. La pedagoga vuelve a calmarlo repitiendo su intervención verbal anterior. M. hojea en silencio la revista durante un tiempo. Susurra diversos sonidos con el fonema: a, llegando a conformar un conjunto de fonemas, los cuales se asemejan a los siguientes sonidos: tae, tae. Luego seguirá produciendo los sonidos asociados al fonema: a, cual si diera la impresión que hablara solo en voz baja.
Se mantiene en silencio hojeando la revista. Primera interrupción de la grabación.
Discusión: En el estudio de la erogeneidad en el nivel de las frases, y desde la perspectiva de los actos de enunciación expresados en los componentes paraverbales, dividimos el conjunto del material en 9 fragmentos. Detectamos los siguientes lenguajes del erotismo: LI, O2, A1. Como así también la siguiente dinámica: Ante las intervenciones de su pedagoga M. privilegia una conducta en la cual mantiene el apego desconectado (LI). La intervención de la pedagoga entra en conflicto con el deseo del niño en mantener una captación de lo mundano tan sólo por sus componentes ligados con las frecuencias de los estímulos. Si bien el apego desconectado no lo excluye de la posibilidad de ser protagonista de un conflicto (expresión de su enojo; A1). El primer segmento esboza una escena en la cual lo relevante es el acopio y descarga de energía (LI). El enojo de M. (A1) mantiene una relación de subordinación con LI. Su enojo esta al servicio de agotar la fuente pulsional a partir de la cual el prepuber registró, en forma parcial, su molestia (estado afectivo). El soplido en forma de un silbido sin valor comunicativo nos informa de la dominancia final de LI en el inicio de la grabación. La intervención de la pedagoga centrada en la captación empática (identificación fragmentaria con el otro) de M., la cual da inicio al tercer fragmento, presenta una primera variación en la respuesta del prepuber. Éste en principio se enoja (A1), luego su enojo es seguido por un silencio (?), derivado a su vez de un cese de su accionar sobre las hojas de la revista. Su acto motor (A1) subordinado a la descarga y carga energética (LI) es suspendido por un breve tiempo. Vendrá luego una nueva manifestación en sus componentes paraverbales, la producción de una secuencia de sonidos monótona, a la vez que reinicia la conducta de hojear la revista. El cierre del fragmento es distinto a lo que sucedió en los dos segmentos anteriores. En este caso profiere la vocalización de un sonido abierto. Suponemos que dicho acto esta en la línea de imitar el ritmo melódico de la pedagoga, aquella que un rato antes se puso parcialmente en el lugar de él para intentar entender qué le pasaba (no querés que mire con vos). El cierre del fragmento parecería señalarnos la existencia de un esbozo de sintonía clínica entre la pedagoga y M., derivada de la eficacia de la captación empática de la profesional. En este contexto O2, vinculado a la expresión de las emociones, funciona en tanto un complemento estilístico óptimo de LI.
Conclusión preliminar: Detectamos que la captación empática de la pedagoga promueve en M una apertura parcial con el propio sentir, dando lugar a momentos fugaces de investidura del objeto. Si bien, este desenlace tiende a agotarse en el mismo instante en el cual se manifiesta, debido a su tendencia a reestablecer un vínculo de apego desconectado.
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