Argumentación del caso único en investigaciones psicoanalíticas.
Legitimidad de una práctica.
Lic. Nélida Di Rienzo
Nos encontramos aquí pensando la justificación del caso único en investigaciones psicoanalíticas y mientras reviso con ustedes distintas referencias bibliográficas, la misma palabra “ justificación” me hace pensar cómo el Psicoanálisis 100 años después tiene todavía una impronta, por momentos, sustancialista. El estatuto del inconsciente no es del orden de lo real científico, es otro real. Que el inconsciente exista no quiere decir que sea substantivamente. En Freud lo inconsciente no existe según ese modo. El inconsciente insiste, persiste. La contrariedad está en que algo que no se manifiesta según el modelo anatómico, físico, químico, sin embargo es observable. Entonces hay contrariedad entre el estatatuto del objeto y su legitimación epistemológica.
En 1824, en “RESISTENCIAS CONTRA EL PSICOÁNALISIS”, Freud delimita el ámbito propio del Psicoanálisis diferenciándolo de la Medicina y de la Filosofía, distribuyendo regiones claramente precisas. . Recordemos que la comunidad científica a la que Freud se dirigía estaba impregnada de un pensamiento sustancialista, empírico y binario con una tradición de siglos y su necesidad de diferenciar el psicoanálisis de otras disciplinas, no era ingenuo. Freud diseñó la posibilidad del encuentro de distintos saberes trazando fronteras nunca inocentes. Cito aquí un párrafo del Artículo mencionado más arriba .
“El psicoanálisis tomó este nuevo conocimiento como punto de partida (...). Pero semejante orientación científica no podía agradar a la generación médica de entonces educada en el sentido de la valoración exclusiva de los factores anatómicos, físicos y químicos, sin estar preparadas para apreciar lo psíquico... Evidentemente los médicos dudaban de que los hechos psíquicos pudieran ser sometidos, en principio, a una elaboración científica exacta (...) Los síntomas de la neurosis histérica eran tenidos como productos de simulación; las manifestaciones del hipnotismo por superchería (...) En esta época materialista – o más bien mecanicista- la medicina realizó magníficos progresos pero, no obstante, ignoró ciegamente el más excelso y difícil de los problemas que plantea la vida. Es comprensible que los médicos, embargados por semejante posición frente a lo psíquico, no concedieran su favor al psicoanálisis ni se mostraran dispuestos a seguir su invitación para aplicar nuevos enfoques y para encarar muchas cosas de distinto modo”.
En otro párrafo dice:”El médico lo considera como un sistema especulativo y se niega a creer que como cualquier otra ciencia de la naturaleza se basa en una paciente y afanosa elaboración de hechos procedentes del mundo perceptivo. El filósofo, que lo mide con la vara de sus propios sistemas artificiosamente edificados, considera que parte de premisas inaceptables y le achaca el que sus conceptos principales, aún en pleno desarrollo, carezcan de claridad y precisión.”
Freud se debatía entre mostrar las diferencias del Psicoanálisis y por otra parte volvía a la división cartesiana del saber: ciencias de la naturaleza por un lado y ciencias del espíritu por el otro, donde estaría la Filosofía como “un sistema artificiosamente edificado”.
Por otro lado, desde nuestra perspectiva, habrá que ver hasta qué punto se sostiene la legitimidad de esta división entre ciencias de la naturaleza, empíricas, y ciencias del espíritu, construcciones artificiosas. Una división puesta en cuestión no sólo por la filosofía sino también por ciertos físicos que claramente señalan que no hay hechos que no sean teóricos. Aún cuando se suponga que uno desarrolla una práctica y un saber en un campo de comprobación empírica, esto también implica una construcción.
Lo otro importante de señalar es lo que Freud considera que la Filosofía seguramente le criticará al Psicoanálisis:..” que sus premisas son inaceptables y que sus conceptos carecen de claridad y precisión..”
Una vez más, en plena época de Schopenahuer y Nietzsche, a la hora de interpretar, apela a la versión cartesiana de ideas “claras y distintas”.
Del mismo modo, establece la misma división cuando se refiere a la de las ideas y de las pasiones cuando podríamos pensar en la pasión de la idea y la idea de la pasión. El Psicoanálisis está en condiciones de señalar cómo cada una está parasitada por la otra Cuando Freud menciona lo sustitutivo puede ahí decir lo que configura su objeto , objeto que adquiere el estatuto de signo; no acceso directo, ni manifestación directa. Hay desvío, hay diferimiento.
Justamente porque tiene carácter de signo y de sustitutivo es que requiere de una hipótesis. Tal es la paradoja, él sabe que el principio epistemológico de prueba de verdad y de comprobación de realidad le exige empíria, mundo perceptivo, hechos.
Por otro lado, la constitución de lo inconsciente no es del orden de lo fenoménico. ¿Cómo le pone el cuerpo Freud a la exigencia epistemológica y al estatuto ontológico del objeto del Psicoanálisis, por el otro?
Ësta es la genialidad freudiana entre otras, frente a semejante paradoja entre la empíria y la constitución que no es del orden de lo fenoménico haber encontrado un intermedio, es el carácter constitutivo del Psicoanálisis como saber pero también de su objeto pues el síntoma como signo opera como un intermedio entre la cosa y la teoría.
¿Cómo resolvemos hoy estos cuestionamientos en cuanto a la validez de nuestras investigaciones dadas por la práctica clínica? , bastante alejados de las genialidades de Freud pero, con las pretensiones de no perder rigurosidad y ¿sin domesticar al Psicoanálisis en esquemas que harían perder su riqueza ?
El ejemplo del estudio exhaustivo de un caso único y los cuestionamientos de su validéz desde ámbitos instituidos pretenden llevarnos a antiguos paradigmas de pensamiento que nos recuerdan las “resistencias contra el Psicoanálisis” o donde tal vez tendríamos que pensar en las resistencias del Psicoanálisis desde algunos psicoanalistas.
Cito aquí a Daniel Widlöcher que en su artículo sobre el caso único rescata desde diferentes casos clínicos de Freud la importancia de un estudio detenido.
Cita el caso del “Hombre de los lobos” como el caso más singular donde se funda la teoría psicoanalítica.
Los epistemólogos y metodólogos advirtieron que no se trataba sólo de una descripción de una cura, ni de una personalidad, sino que la articulación entre los síntomas , fantasmas de la edad adulta y los acontecimientos de la historia infantil, le permitieron a Freud sobre un caso singular establecer ideas generales, tentativa que hubiera sido ambiciosa con respecto a otros casos.
El caso clínico representa el paso obligado entre la experiencia singular y la demostración científica. Hay un saber que no es asimilable al corpus de conocimiento de la comunidad científica.
Al Psicoanálisis no le interesa que le crean. El caso único no es su privilegio dice Widlöcher.
El plantea un punto de vista más metodológico que epistemológico, intenta utilizar estudios comparativos.
Los valores de prueba que presenta Freud en los casos enriquecen a quienes comparten conceptos comunes .
Algunas argumentaciones que encontramos en su obra eran una manera de responder a distintas polémicas, por ejemplo entre Jung y Adler.
La idea de suministrar la veracidad de los hechos era propia del siglo XIX , Freud intentó romper con esto más allá de las contradicciones propias de los cambios en nuevas formas del pensar.
La Medicina con la Psiquiatría intentan describir lo clínico mientras que la Psicología con el Psicoanálisis intentan explicar. La Psiquiatría quería suplir la explicación con la anatomía patológica.
La observación clínica tiene un valor explicativo, confirmar la hipótesis por el resultado terapéutico.
Widlöcher destaca la importancia del estudio del caso único, tanto para constatar las divergencias en el nivel de la práctica con la teoría, como también describir los procedimientos utilizados para explicar lo observado. Cuando se refiere a los procedimientos no lo hace sólo en el sentido de la aplicación de diferentes técnicas, sino en la organización del pensamiento del psicoanalista para las inferencias que dieron lugar a la comprensión del material.
El autor menciona algo que quisiera destacar: en la clínica no existe, dice él:...”una experiencia tan crucial que nos permita establecer la verdad o falsedad de una hipótesis. Cada construcción teórica explica una parte de los hechos observables. El éxito de una hipótesis no se basa en la demostración de una prueba sino en un progresivo proceso de persuasión. El éxito de una teoría se sustenta en su valor heurístico para la práctica.”
Nuevos Paradigmas
Considerando los nuevos paradigmas que Morín y Prigogyne plantean, ninguna disciplina y ningún dispositivo pueden dar cuenta de la totalidad del conocimiento Esto permite salir de los compartimentos estancos que planteaban las ciencias de la modernidad, para pasar al encuentro fructífero de los entrecruzamientos y la creación de campos inéditos de la actualidad. La concepción dinámica nos habla de una red de interacciones.
La metáfora de la red no sólo atravesó a la física sino también la lingüística, la sociología y la informática.
Metáfora que pensada a la luz de la clínica, nos permite pensar la complejización del Psicoanálisis, donde el observador no está afuera de lo que observa, está incluido en el campo y es desde su implicancia que podemos dar cuenta de esa producción singular.
Las ciencias de las prácticas humanas requieren del debate entre el consenso y las diferencias que giran en torno a su práctica.
Para concluir podemos decir que la clínica para acceder a ser más rigurosa y testear las hipótesis teóricas de las que se nutre deberá estar atenta al rol activo del analista que individualiza el hecho observable y al procedimiento que utiliza para dicha observación. Sería conveniente no olvidar que lo que está en juego aquí, tanto en ésta discusión puntual como en éstas prácticas , no es el estatuto positivo de la Medicina ni el paradójico estatuto del saber psicoanalítico, y la disputa de sus lugares, sino una vez más el trazado de una figura: la figura del Hombre.
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