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IAEPCIS Institutos de Altos Estudios en Psicología y Ciencias Sociales

Director: David Maldavsky

 

Ricardo III de W. Shakespeare. Escena de la Seducción.
Lic. Adela Woizinski

Esto es parte de una investigación en curso sobre un personaje literario, el Ricardo III de W. Shakespeare y su relación con los otros caracteres de la obra y con el público.

Se trata de la escena de la seducción  y hemos aplicado el ADL, en el nivel del análisis de la estructura frase para detectar las erogeneidades en las escenas que los protagonistas despliegan ante nosotros, su público.

Están presentes Ricardo, que todavía no es rey y Lady Ana. El espacio donde esta seducción tiene lugar es un velatorio. El cuerpo que están velando es el del suegro de Ana, asesinado por el mismo Ricardo, quien poco antes también había asesinado al marido de Ana.

Junto con el horror que todo esto nos provoca, nos encontramos también ante un ambiguo sentimiento de atracción frente a  este personaje: porque nos sorprende su oficio para captar el punto exacto en que su partenaire se va a quebrar; por su astucia fulminante y por esa capacidad que tiene para enmascarar con frases, actitudes o artilugios sus verdaderas intenciones y finalmente porque también nos va develando en el despliegue de la escena, los fragmentos perversos de Lady Ana, agazapados detrás de una máscara de odio y belleza.

Sería un caso como el mencionado por Freud en Tres Ensayos, donde vemos a un hombre como perverso positivo y la mujer como perversa negativa, vale decir, neurótica.

Vayamos, entonces, al fragmento de la escena.

(Aquí va intercalado el texto como transparencia)

a) Texto: Escena de la Seducción (extracto) – Acto I – Escena II

(Nota: a continuación transcribimos parte de un monólogo previo, en la que Ricardo nos confiesa sus verdaderas intenciones).

“Me casaré entonces con Ana
qué importa que de su marido y su padre
haya sido yo el asesino?
La forma más rápida de calmar a la muchacha
Es volverse su padre y  su marido:
Cosa que haré, no tanto por amor,
Como por otra intención secreta y reservada
Que solo alcanzaré casándome con ella”.


Nota: Luego pasamos al momento en que Ricardo le declama que la ama mejor de lo que la amó su marido. La respuesta de Ana es un escupitazo en el rostro de Ricardo, a lo que agrega:“Ojalá fuera veneno para ti”

Ricardo:
Nunca salió veneno de un sitio tan dulce

Ana:
Nunca cayó veneno en sapo más inmundo
Fuera de mi vista! Me contagias los ojos

Ricardo:
Vuestros ojos, bella dama, contagiaron los míos

Ana:
Ojalá fueran basiliscos para matarte

Ricardo:
Ojalá que lo fueran para morir al punto
Pues ahora me matan con una muerte en vida.
Estos ojos que nunca derramaron lágrimas de piedad
Ni siquiera cuando mi padre York y Eduardo
Echaron a llorar
Al oir el gemido desgarrador de Rutland (mi hermano menor)
Quebrado por la espada de Clifford, el de rostro sombrío,
Ni cuando tu padre valeroso, como un niño
Relató la triste muerte de mi padre
Y veinte veces se detuvo entre sollozos
Al punto de que todos los presentes mojaron
Sus mejillas, como árboles bañados por la lluvia
En ese tiempo de pesares, mis ojos viriles
Despreciaban siquiera una lágrima humilde,
Y lo que el dolor no pudo hacer brotar en ellos
Lo pudo tu belleza, cegándolos de llanto.
Jamás supliqué a amigo o enemigo
Mi lengua jamás pudo aprender
Las dulces palabras que apaciguan
Pero hoy tu hermosura es el único premio
Suplica mi orgulloso corazón y me conmina a hablar
(Ella lo mira con desprecio)
No enseñes el desprecio a tus labios
Que fueron hechos para besar, señora,
No para el desdén.
Si tu vengativo corazón no puede perdonar
Mira, aquí te entrego una filosa espada
Y si te place hundirla en este pecho fiel,
Echando al vuelo el alma que te adora,
Desnudo lo ofrezco a su golpe mortal
Y humilde, de rodillas, te suplico la muerte
(Se desnuda el pecho, ella se dispone a herirlo)
No, no te detengas, yo maté al rey Enrique....(suegro de Ana)
Pero fue tu belleza la que me provocó
Vamos, acaba ya: yo apuñalé al joven Eduardo....(marido de Ana)
Pero fue tu rostro celestial mi guía
(Ella deja caer la espada)
Toma la espada una vez más, o tómame a mí.

Ana:
De pié, simulador, aunque tu muerte ansío (El se pone de pié)
no he de ser tu verdugo

Ricardo:
Pídeme entonces que me mate y lo haré

Ana
Ya lo he hecho

Ricardo:
Pero enfurecida:
Dilo otra vez y a tu sola palabra
Esta mano, que por tu amor mató a tu amor
Matará por tu amor a un amor más verdadero:
Cómplice serás de las dos muertes.

Ana:
Ojalá conociera tu corazón.

Texto:  Escena de la Seducción (extracto)  -  Acto I    Escena II

Ricardo nos dice con anterioridad en un monólogo:

“Me casaré entonces con Ana                             
qué importa que de su marido y su padre            
haya sido yo el asesino?                                      
La forma más rápida de calmar a la muchacho a           
Es volverse su padre y su marido:                       
Cosa que haré, no tanto por amor,                       
Como por otra intención secreta y reservada       
Que solo alcanzaré casándome con ella”
  Confesión reñida con la moral (A1)

Luego pasamos al momento en que Ricardo le declama que la ama mejor de lo que la amó su marido. La respuesta de Ana es un escupitazo en el rostro de Ricardo, a lo que agrega:

“Ojalá fuera veneno para ti”    deseo hostil injurioso (A1)

Nota: El  escupitazo: También conlleva la confesión de que algo se le hacía agua en la boca, como un desplazamiento de la excitación subyacente (FG)

Ricardo:
Nunca salió veneno de un sitio tan dulce.   Le responde directamente a lo Subyacente con una frase lisonjera que incluye una exageración  (FG)


Ana:
Nunca cayó veneno en sapo más inmundo
Fuera de mi vista!
Me contagias los ojos
  Le responde con la misma Estructura:
insulto (A1) y exageración (FG)
expulsivo (A1)
confesión de derrota

Nota: “Me contagias los ojos” rebela que lo que él dice la toca, le produce efecto y ya pone en evidencia el poder que él tiene sobre ella. Por eso lo expulsa.
En ella, es el deseo sexual subyacente lo que le sabotea desde adentro el afán de venganza                                      


Ricardo:
Vuestros ojos, bella dama, contagiaron los míos   lisonja (FG)

Ana:
Ojalá fueran basiliscos para matarte    deseo (FG) y maldición (A1)


Ricardo:
Ojalá que lo fueran para morir al punto   deseo (FG) con una
Pues ahora me matan con una muerte en vida   argumentación (O2)

Nota: Aquí Ricardo cambia la estrategia. Todo el tiempo intenta quebrar la violencia de ella, pero mientras que hasta aquí lo hacía con una combinación de (FG) y (A1), a partir de este momento, la argumentación es (O2). Deja de hablar de la belleza de ella y pasa a hablar del sufrimiento de él por el desamor.


Estos ojos que nunca derramaron lágrimas de piedad
Ni siquiera cuando mi padre York y Eduardo            
Echaron a llorar                                                            
Al oir el gemido desgarrador de Rutland (mi hermano menor)
Quebrado por la espada de Clifford, el de rostro sombrío,
Ni cuando tu padre valeroso, como un niño                   
Relató la triste muerte de mi padre                                   argumentación (O2)                              
Y veinte veces se detuvo entre sollozos                       
Al punto de que todos los presentes mojaron               
Sus mejillas, como árboles bañados por la lluvia.        
En ese tiempo de pesares, mis ojos viriles
Despreciaban siquiera una lágrima humilde,                
Y lo que el dolor no pudo hacer brotar en ellos               lisonja (FG) combinado con (O2)
Lo pudo tu belleza, cegándolos de llanto.


Jamás supliqué a amigo o enemigo                               
Mi lengua jamás pudo aprender                                    
Las dulces palabras que apaciguan                                   súplica (O2) en el marco de una
Pero hoy tu hermosura es el único premio                        lisonja
Suplica mi orgulloso corazón y  me conmina a hablar

(Ella lo mira con desprecio)                                              Desprecio(A1)  lo mira (FG)

Nota: Esta vez   ella se quedó sin palabras


 No enseñes el desprecio a tus labios                                
Que fueron hechos para besar, señora,                              Lisonja (FG)
No para el desdén


Si tu vengativo corazón no puede perdonar                         
Mira, aquí te entrego una filosa espada                           
Y si te place hundirla en este pecho fiel,                           Súplica (O2) en el marco de una
Echando al vuelo el alma que te adora,                             seducción (FG)
Desnudo lo ofrezco a su golpe mortal                               
Y humilde, de rodillas, te suplico la muerte.


(Se desnuda el pecho, ella se dispone a herirlo)
No, no te detengas, yo maté al rey Enrique... (suegro de Ana)
Pero fue tu belleza la que me provocó
Vamos, acaba ya: yo apuñalé al joven Eduardo..(marido de Ana)
Pero fue tu rostro celestial mi guía
(Ella deja caer la espada)
Toma la espada una vez más, o tómame a mí.
  Tergiversación, entrampamiento (A1)

Nota: El aquí la encierra en un entrampamiento creciente (A1): por un lado, confiesa sus asesinatos pero argumenta que fué la belleza de ella lo que lo provocó. Por otro, se ofrece a morir por ella, con lo que logra dos objetivos: le da a Ana la posibilidad de vengar la muerte de su marido y a la vez legitima que mató por su belleza (porque también está dispuesto a morir por ella). En la frase final la presiona para que se defina del lado de cual de los dos hombres se ubica ella.
Así van quedando también más claras las debilidades de Ana hacia las cuales apunta Ricardo: una es su fascinación ante su propia belleza que parece necesitar de la lisonja como las plantas del agua y la otra es su hostilidad subyacente hacia su marido. Ana:
De pié, simulador, aunque tu muerte ansío(El se pone de pié)        Exige lisonja (FG)
no he de ser tu verdugo.
Ricardo:
Pídeme entonces que me mate y lo haré                             Súplica (O2)
Ana:
Ya lo he hecho                                                                     Deseo   (FG)
Ricardo:
Pero enfurecida:                                                                  
Dilo otra vez y a tu sola palabra                                          
Esta mano, que por tu amor mató a tu amor                 Entrampamiento, tergiversación (A1) 
Matará por tu amor a un amor más verdadero:             Seducción (FG)
Cómplice serás de las dos muertes.                                      

Nota: Aquí Ricardo le da una estocada final, al colocarla en el lugar de cómplice de él con el argumento de que quien fue la causa de una muerte es tan culpable como quien la ejecutó (A1) todo en el marco de la seducción.


Ana: Ojalá conociera tu corazón                                   Deseo (FG)
    
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