IAEPCIS - 4° Jornada y Taller - El Desvalimiento en la Clínica
La discapacidad física como desvalimiento
Ricardo III de W. Shakespeare
Adela Woisinski
Este es el comienzo de un trabajo de investigación, en que el investigado es un personaje literario, el Ricardo III de Shakespeare y su relacion con los otros caracteres de la obra y con el pùblico. En este momento estamos trabajando sobre el monologo con el que hace su aparición en escena.
Ricardo III, que aquí en el inicio es todavía un duque que aspira a llegar al trono, es un personaje sanguinario que no tiene escrúpulos en llegar al asesinato de quien se interponga en su camino para llegar al poder.
Y que al mismo tiempo que nos va relatando como planea lograr su cometido, nos va confesando sus miserias y su desvalimiento. En el caso particular de este monólogo inicial, se trata de su discapacidad física que él presenta como razón de ser de todos sus actos.
Freud analizó una parte de este monólogo en su trabajo "los de excepción" entre "Algunos tipos de carácter dilucidado por el trabajo psicoanalítico” señalando que es común que cualquiera de nosotros, por alguna injuria que recibimos en la infancia y de la que nos consideramos inocentes, quisiera presentarse como un caso de excepción, con derecho a reclamar privilegios sobre los demás. En Ricardo III, esta pretensión está ligada a varias discapacidades físicas que lo aquejan ya desde su nacimiento.
El personaje logra despertar en quienes lo escuchamos una comprensión, un sentimiento de comunidad interior con él, en definitiva, una identificación, que paraliza nuestro pensamiento critico.Y mientras quedamos en ese estado, porque la empatía con su sufrimiento neutraliza
nuestra posibilidad de juzgarlo, el nos va cambiando la perspectiva del conjunto generándonos una serie de conflictos a medida que va avanzando en sus confesiones.Así, esta obra va creando una contradicción permanente, una doble visión: una más objetiva, en la que vemos la crueldad sin limites de su personaje principal hacia los demàs y otra, en la que a lo largo de diferentes monólogos, nos muestra su vida interior, la cara interna de esa crueldad, con lo que nos cambia el ángulo de visión.. Y al confesarse ante el público, uno, como espectador o lector queda comprometido en su propia subjetividad.
El monólogo comienza describiendo un clima de fiesta y celebraciones por el fin de la guerra.Escuchémoslo con las propias palabras del personaje:
"Ahora el invierno de nuestra desventura
Se ha tornado, merced al sol de York
un verano radiante,
Y las nubes que acechaban nuestra casa
quedaron enterradas en el seno del mar
Ahora ciñen nuestra frente las guirnaldas
de victoria
Nuestras armas melladas se erigen en trofeos
Los toques a rebato son alegres reuniones,
nuestras marchas temibles, música deliciosa
La guerra, de rostro adusto, suavizó su ceño
Hasta aquí, el relato del clima de festejos.
Ahora, veremos como de pronto hace un giro y nos introduce en su interior, en sus sentimientos, que ya no son los del triunfo sino los de la envidia y el resentimiento de aquel que mira la fiesta desde el lado de afuera.
Su objetivo principal, como veremos a continuación, es la de ser un guerrero sobre el corcel infundiendo terror al adversario.
Y porqué está resentido? Porque su hermano (y rival en el camino al trono) ha cambiado el corcel por las mujeres fáciles, justamente el terreno donde a él las cosas se le hacen muy complicadas. Escuchemos al personaje:
"Y ahora él, (su hermano Clarence) en lugar de montar corceles armados
para infundir terror al adversario,
en la alcoba de una dama, con gracia leve,
baila al ritmo lascivo de un laúd.
Pero yo, ajeno por mi cuerpo a estos frívolos goces
o a cortejar la imagen de un espejo amante
Yo, a golpes acuñado,
carente de la gracia que exige el amor
para lucirme ante una ninfa fácil.
Yo, privado de la hermosa proporción
traicionado en mi aspecto por la vil naturaleza
Deforme, incompleto, lanzado a este mundo
cuando solo a medias estaba terminado
y tan rengo y tan ajeno a las imágenes de moda
que hasta los perros ladran a mi paso...
Ocurre que yo, en esta blanda molicie de la paz
no encuentro may placer para matar el tiempo
que espiar mi sombra bajo el sol
y discurrir sobre mi propia deformidad "
El Ricardo III nos ha encerrado en varias contradicciones: ha promovido y ha logrado deslumbrarnos con la potencia de sus frases mientras que lo que describe es la impotencia de sus discapacidades. Despliega una enorme riqueza simbólica para desgranar un lamento con el que convoca nuestra conmiseración.Lo que había comenzado como un triunfo en la batalla, termina acentuando su humillación y derrota personal.Y así, con el personaje dolorido – que ni siquiera puede arruinarles las fiestas a los otros en este momento – nos deja seducidos por sus metáforas y paralizados por la empatía.Ya logró que lo consideremos un hombre de excepción – como dijera Freud.
Entonces, y este es un momento clave – con nuestra capacidad crítica silenciada y la empatía a flor de piel, el Ricardo III arremete de nuevo, diciéndonos:
“Pues bien, ya que no puedo actuar como un amante
Para matar el tedio de estos tiempos galantes
He decidido actuar como un villano
Y abominar de los huecos placeres de la moda.
Urdí conspiraciones, indicios peligrosos
Valiéndome de absurdas profecías, de sueños y libelos
Para enfrentar a mi hermano Clarence y al monarca
Con un odio mortal
Y si el monarca es tan leal y justo
Como yo soy astuto, falso y traicionero
Hoy sin falta mi hermano Clarence será encarcelado
Por culpa de una profecía que anuncia
Que R (por Ricardo) será el que mate a los hijos del monarca”
Aquì nos ha hecho partícipes de una confesión reñida con la ley y la moral, en la cual nos ha vuelto a entrampar. Porque si bien a la confesión le está adosada una justificación, nuestra capacidad crítica adormecida aquí comienza a incomodarse.
En el afán de venganza de este personaje, que aquí aparece como la corriente psíquica central, podemos inferir una fijación sádico anal primaria y la desmentida como mecanismo de defensa predominante.Con lo cual ya lo podemos ubicar dentro de las estructuras más narcisistas en el marco de las patologías del desvalimiento.Tambien presumimos que lo desmentido es la vivencia de humillación y derrota, que lo lleva a urdir todo tipo de conspiraciones como forma de tramitar activamente la injuria recibida.La belleza y potencia de sus metáforas le dan una fachada histérica pero predomina la meta vengativa, surgida – como hemos visto – de su condiciòn de discapacitado físico vivenciado por él como una herida narcisista
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