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Sobre el juego y la simbolización en niños autistas
Por
Licenciada Liliana N. Kaufmann (Doctorando en Psicología por UCES - Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales
kaufmann@arnet.com.ar
)
Este artículo forma parte de una investigación en curso bajo el marco de una tesis de doctorado y desarrolla algunas ideas acerca de la potencialidad del simbolismo en niños autistas (1) y el dominio de la realidad a través del trabajo del juego. (2)
En la actualidad existe un consenso respecto de la dificultad que presentan los niños autistas en desarrollar el juego de ficción (3) Desde el psicoanálisis hay quienes sostienen como Klein, M (1942) que esta problemática se debe a una inhibición en la simbolización producto del desencadenamiento de defensas precoces, ligadas al instinto de muerte. Meltzer (1975) se refiere a la "desmentalización", como la paralización de la vida mental capaz producir efectos en la simbolización y el juego. (4) La psicología cognitiva enfatizando los aspectos neurobiológicos, asume que los niños con autismo presentan graves problemas en actividades de simulación debido a que carecen de la capacidad para construir metarrepresentaciones. (5) (Baron Cohen 1995)
De acuerdo a mi experiencia ,es posible una modificación del cuadro, y por lo tanto el despliegue de la actividad del juego en
los niños autistas, a partir del ejercicio de una clínica fundamentada en la posibilidad de inscribir y redefinir, en el interior de la transferencia ,posicionamientos intersubjetivos en el niño y en los padres, y ligada a promover una intersubjetividad que de curso a un juego mutuo de representaciones. (6) En cambio tomar en cuenta sólo los factores constitucionales, sin tramitación simbólica opera como límites mismos a cualquier transformación.
Por lo tanto, permitiéndome la apertura de otros órdenes de significación y sin invalidar la posibilidad de la existencia de base de una hipótesis orgánica , intento dar una perspectiva diferente en la consideración de la potencialidad del simbolismo en los niños autistas .Con tal fin y dada la extensión requerida en esta presentación, voy a subrayar solamente algunos de los elementos significativos de los cuatro momentos claves de un juego desplegado en el devenir terapéutico ,por un niño a lo largo de tres años.
Primer momento del trabajo clínico. Tomi es derivado a la consulta a la edad de dos años y medio con diagnóstico de autismo (Kanner 1943) .Hasta los dieciocho meses lo recuerdan como muy vivaz y demandante , luego de lo cual comentan que dejó de requerirlos y pronunciar las palabras que había adquirido. Dicen de él que suele caminar en puntas de pie, que no dirige la mirada a la cara de las personas, que no parece escuchar cuando le hablan y que se levanta de noche abre las alacenas , saca las tapas de las ollas para hacerlas girar ,luego de lo cual a la mañana siguiente lo encuentran durmiendo en el piso de la cocina etc.
El contexto inicial fijado para su atención fueron sesiones vinculares, llevadas a cabo alternativamente una vez con la madre y otra con el padre y entrevistas conjuntas a ambos padres.
Una de las primeras entrevistas padre hijo: Juego del "cachorreo"
El único modo del padre de obtener alguna respuesta recíproca de Tomi durante las primeras sesiones , fue a través de un juego que denominé del "cachorreo" por las similitudes en sus manifestaciones, con las que despliegan los animales con sus crías: abrazados, balanceando el cuerpo mientras movían constantemente las piernas parecían confundirse en un solo cuerpo. Sus vocalizaciones sin ligarse a ninguna palabra acompañaban el ritmo de los movimientos al modo de una pura descarga motriz que parecía quitarle todo sentido al encuentro entre ellos.
Notemos que tanto el niño como el padre presentaban dificultades en establecer alguna diferencia entre ellos. Para el niño el padre parecía ser una continuidad de su propio cuerpo, y el padre lejos de poder posibilitar un reencuentro entre lo ajeno y lo propio , operaba en forma mimética(7) , por lo tanto no era capaz de propiciar ligazones a los procesos psíquicos primarios abriendo el espacio a la simbolización. (Freud, 1895 )
Mis intervenciones enfocaban la posibilidad de producir ese pasaje, creando sistemas simbólicos a través de restituirle cierta significación a las escenas que desplegaban . En consecuencia fueron recibiendo el aporte de mis fantasías: éramos perros, tigres o gatos que aparecían, desaparecían , gruñían, hablaban etc. volviéndose para ellos tan esencial la realidad transferencial, que el padre continúa el juego iniciado por mi para aportar o restituir posibles sentidos y Tomi se detiene por primera vez a mirarme a los ojos intentando sostener la cadena del discurso.
La imagen , imaginarización extrema, representación del cuerpo en movimiento se convierte en puestas en escenas de mis fantasías, que como primer paso para la simbolización humana, introduje en principio como intermediaria, entre ellos, y entre ellos y el mundo. (Bleichmar 2002)
A propósito de lo que señalaba respecto de la potencialidad del simbolismo en el autismo se impone de estas viñetas clínicas una observación: tal vez asistimos en la actividad del "cachorreo" a la primera manifestación de la actividad lúdica.
Un mes después. Primera variación del juego del "cachorreo"
Con la intención de introducir un mediador que posibilite salir del cuerpo propio al objeto(juguete), construyo junto a ellos una espada con un juego para armar .Así cada uno tiene su espada ,y el padre la incluye como un elemento dentro de las gesticulaciones y movimientos "del cachorreo". Entonces se modifica el carácter repetitivo de lo que hasta el momento se presentaba como pura descarga motriz. Tal como está presente en Freud (1911) cuerpo y símbolo se organizaron con y desde el semejante articulando sentidos. Se inaugura así en nuestro escenario un juego de roles con alto contenido emocional: "jugar a la lucha".
Pude observar que las posiciones que Tomi asume con el cuerpo como un verdadero gladiador atacando y defendiéndose de los embates que le propone el padre, comienzan a adquirir el valor de producir algún efecto en el otro . Y además, que en el interior del contexto en el que se alternaban situaciones de placer - displacer (Freud, 1920) era posible de inscribir experiencias capaces de ser subjetivadas.
Este juego testimonia también la labilidad del psiquismo del niño dado que por momentos escapa a toda simbolización posible y las escenas asumen características brutales donde las espadas se rompen , los cuerpos se enredan permanentemente y Tomi no puede parar de lanzar patadas sin el menor atisbo de preocupación por el daño que le ocasionaba al otro. (8)
Considerando que esto fue posible en un lapso muy breve de tiempo, cabría preguntarse si no estaban presente en la acción "del cachorreo" ciertos índices progresivos de despliegue simbólico, como si en esta práctica significante el niño ponía en escenas lo incomprensible que le resultaba el mundo. (9)
Tomando esta idea, se podría repensar si las angustias del padre no serían una repetición de las angustias del niño ,pero en este caso referidas a lo incomprensible que se le trona a él un hijo que no responde a sus requerimientos.
Este punto de vista me hizo reflexionar acerca de la tendencia de restringir la categoría de autismo a la ausencia o inhibición de la capacidad de simbolización o si el problema es que hay fallas severas en su constitución. (10)
Segundo momento de trabajo clínico.
Un año después es posible detectar un cambio importante en el juego del "cachorreo". Se trata en esta próxima viñeta clínica de señalar el modo en que el padre de Tomi, previos movimientos de identificación con aquellos aspectos de la terapeuta que tenían éxito con el niño(por las respuestas que obtenía de él ), se hace cargo de realizar articulaciones simbólicas modificando el destino del juego en el sentido de incluir los efectos que sobre uno mismo y los demás produce golpearse y ser curado.
Tomi estaba manipuleando "cubitos de madrea" como si fuesen personajes. Toma uno de ellos y dice: "Es Laura" (así se llama su hermana) y la coloca sobre un auto, luego toma otros tres y señalándolos dice , "Tomi, mamá , papá ". Luego desplaza el auto por el suelo y al caerse un cubito, muy sobresaltado dice: "se cayó Tomi"
El padre lo recoge y lo coloca en su mano. Mientras lo va acariciando exclama: "Pobre Tomi! se cayó, le duele!, sana sana !." Antes de finalizar la sesión el niño acongojado me comenta: "Mateo lloró". El padre lo mira serio y le dice: "Lloró porque le pegaste!" Intervengo recordando el relato que le hizo la maestra a los padres de aquel episodio y señalo: "Le pegaste porque cuando te acercaste a jugar, él te empujó y a vos eso no te gustó. Tal vez ahora pienses que tu empujón le dolió y estás preocupando por él." Tomi me miraba atentamente a los ojos mientras se iba tranquilizando. Parece que el encuentro en su juego con un padre capaz de marcar diferencias entre dolor- no dolor, dolor sufrido-dolor ocasionado , placer -dispalcer , le permite a Tomi identificarse con él y evocar la escena de la pelea con su compañero en términos capaces de reconocer que no sólo es causa de dolor sino también que lo causa. Reconocimiento cuyo antecedente podemos ubicar en el momento en que el padre deja de imitarlo y le ofrece un modelo de identificación que inaugura en el niño movimientos que abren curso a las diferencias.
El tema de la evocación y la posibilidad del recuerdo me parece que abre en el niño un tiempo psíquico capaz de albergar su historia. Entiendo que va necesitando una significación de lo que le acontece, y que en cuanto éstas son cuestiones existenciales que forman parte de su privacidad propongo modificar el encuadre de trabajo. Continúo las sesiones con el niño sin los padres presentes. Además también considero que poder evocar a los padres, le abre al niño la posibilidad de un espacio de ausencia presencia necesaria para continuar los movimientos psíquicos iniciados.
Tercer momento del trabajo clínico.
En nuestro primer encuentro a solas Tomi ya tenía cuatro años. Ese día mientras mira los juguetes de un canasto, se detiene en el auto más chiquito y mostrándomelo dice: "¿Te acordás cuando era chiquito me compraste ese autito? Cuando eras mi mamá" Digo entonces "Vos venías acá a jugar cuando eras chiquito con tu mamá". Tomi enojado contesta: "Vos eras mi mamá , mentirosa!" Recordando la conjunción que acontecía en esa imagen del juego del "cachorreo" en sus distintas versiones dada en gestos , movimientos, vocalizaciones, es desde donde organicé la percepción en lo que me competía como traductora del sentido de ese juego, y recordando también entonces la angustia y el descontrol en tanto estaba confundido fundido en el cuerpo de los otros le digo: "lo que pasa es que cuando empezaste a venir, sentías que no existías, que estabas muy confundido, por eso sentís que conmigo naciste como persona y me decís que era tu mamá ". Tomi sin titubear me contesta: "yo nací en mi casa". Yo asiento: "sí, pero acá naciste como persona. Antes no entendías lo que te pasaba, no podías pensar."
Unos meses después. Tercera variación del juego del cachorreo
Dispuesta a seguir escuchando lo que Tomi me iba proponiendo, la nueva versión que asume su juego me resulta más que significativa a la hora de reflexionar acerca ciertas determinaciones en el autismo. En esa oportunidad Tomi privilegiaba el juego de la lucha manipuleando distintos soldaditos. Las escenas transcurrían una y otra vez de la misma manera: un soldadito , aquel que tenía una mancha roja en la pierna ,caía y él mientras me lo alcanzaba exclamaba , "está muerto, curalo !" Yo, encarno jugando rol que me otorgó y hago lo que me pide. Como venía pensando en las articulaciones simbólicas que desencadenaron este juego y en vistas de una resignificación en el interior de su tratamiento, cuando me trae el soldadito le pregunto: "por qué lo puedo curar yo...?" Sin dudarlo me responde: "Porque sos la doctora que cura de la muerte cuando uno está muerto." Considero que si esto pudo ser inscripto , es que se han puesto en evidencias , tal como lo describe Betelheim (1967), angustias de muerte psíquica muy intensas, y frente a ellas, las distintas transcripciones que asumió el juego del cachorreo implicaron la posibilidad de una modificación del proceso representacional .
De este modo cuando yo le interpreto que morirse es no poder entender, no pensar y lo retomo en el sentido de que cuando no podía pensar era como estar muerto, introduje lo que entendí eran sus propias vivencias. Aquellas de las que padecen los niños autistas ante un mundo que se les torna hostil por lo incomprensible y del cual tienden a refugiarse en el más absoluto de los encierros.
Cuarto momento del trabajo clínico.
A tres años de iniciado el tratamiento la experiencia transferencial de los problemas existenciales que se tienen en la infancia, como la vida y la muerte , vuelven literalmente en el niño como cadenas de sentido en sus últimas versiones del juego del cachorreo . Es así como Tomi me propone jugar con los soldaditos. En la gestualidad del movimiento que emprende entre ellos uno cae derrotado, y cuando intenta pararlo no lo logra porque éste tiene una pierna rota . "Curalo!", me ordena. Un vez que lo hice, lo lleva a la escena del juego y como no puede ponerlo de pie me dice apenado: "Se murió, ¿Qué hacemos? ¿Lo enterramos?" La eficacia simbólica de la muerte operaba en el discurso del niño y me convocaba con fuerza a dar testimonio que algo podía finalizar. Por lo tanto tomo el soldadito abro el cajón del escritorio y lo guardo. Tomi sigue jugando y antes de irse a su casa, abre el cajón del escritorio y me pregunta: "no es cierto que los muertos no resucitan?" Parecía seguir requiriendo de mi presencia como necesidad para aprehender la realidad, entonces le digo "No, no resucitan". Muy resuelto cierra el cajón del escritorio y me dice "Entonces lo dejamos enterrado." A la sesión siguiente mirándome con picardía de reojo, lo saca del cajón y retoma su juego. Luego me lo trae diciendo: "Este se lastimó, cúralo" Yo tomo el soldadito y le digo: "¿Señor, usted no estaba muerto?" Tomi con mucha naturalidad asumiéndose en soldadito contesta : "Lo que pasa es que soy Franquestein", "¿Y entonces....?" le pregunto "Muy decidido me contesta: A Frankestein le pusieron un cerebro nuevo y no se murió".
En síntesis: Evidentemente Tomi habiendo pasado por vivencias de muerte psíquica y de aniquilamiento intelectual muy precoces ,tiene la idea de que uno puede se puede morir, dejar de existir. Pero además tiene la vivencia de que es posible volver a la vida a partir de sentir que en el interior de la transferencia ha nacido con un "cerebro nuevo."
Por lo tanto me pregunto, acerca de los postulados referidos a que los niños autistas carecen de una "teoría de la mente" tal como la plantea Frith, U (1991) o que estarían afectados del fenómeno de "desmetalización" (11) tal como lo plantea Meltzar (1975), cómo pudo Tomi haber tenido un registro afectivo de lo que yo fui para él.
Luego del trabajo terapéutico realizado considero que si al ofrecerle al niño junto a sus padres un contexto de humanización diferente, fue capaz en un plazo breve de tiempo de abrir a través del juego el camino de la simbolización, como espacio de significación y de elaboración de sus vivencias , es posible hacer inferencias a doble vía :por un lado pensar en la existencia de fallas en la constitución de la actividad simbólica y no ausencia en niños con autismo, y por otro , pensar que a pesar de la extrema indefensión en que se sienten sumergidos , en la trama que los sostiene se juegan los problemas existenciales de la infancia misma.
Para finalizar considero que cuando la disponibilidad representacional que tiene que crearse, jugarse, actualizarse en los niños con autismo se hace en su encuentro con los padres , se observan resultados terapéuticos en un plazo breve de tiempo.
ANEXOS
(1) Cuando me refiero a autismo infantil utilizo los criterios del DSM IV (tabla1) para el trastorno autístico que se sustenta en un conjunto de trastornos en el coexisten tres grandes grupos de manifestaciones: trastorno de la relación social, de la comunicación(lenguaje expresivo y comprensivo) y falta de flexibilidad mental .Revisando el concepto de espectro autista propuesto por Riviére,A (1997)
(2) La simbolización la tomo directamente ligada a los modelos freudianos que dan cuenta de la constitución de la subjetividad en los comienzos y de las transformaciones por las que atraviesa la cria humana para constituirse en sujeto (Freud1895, 1914, 1915, 1920 ,1925,1940 ).El juego como modalidad de tránsito de la pasividad a la actividad lo refiero ligado como práctica significante a un modo de dominar psíquicamente las impresiones vitales que se tornan intolerables. (Freud, 1911)
(3) La Sociedad Nacional De Autismo del Reino Unido menciona como una de las manifestaciones del trastorno autista la "ausencia de juego de ficción creativo". Entre los criterios diagnósticos del DSM- III-R(APA,1987), se incluye "la ausencia de actividades imaginativas" y algunas investigaciones epidemiológicas recientes indican que la ausencia de juego de ficción a los 18 meses de edad predice un posterior diagnóstico de autismo" (Baron – Cohen, y cols 1992)
(4) Más allá de las diferencias en las cuales se sostienen estas conceptualizaciones básicamente ambas posiciones plantean que una vez que se desarticulan las defensas , el pensamiento está intacto, y que el déficit intelectual que presentan es proporcional al tiempo que estuvieron detenidas las posibilidades de simbolización (Melzer 1975).
(5) La metarrepresentación se define como la forma en que uno mismo u otras personas nos representamos cómo es el mundo. Según muchos autores, Leslie (1987) entre algunos, sostienen que las tareas de la "teoría de la mente" en las que se suponen que los niños deben hacer inferencias sobre las creencias de los otros , requieren metarepresentaciones, y esto es lo que carecen las personas autistas.
(6) Me refiero aquí a la relación con el otro no corporal sino representacional, es decir en la implicación de los propios actos en las demás personas, considerando que lo que uno hace produce en el otro pensamientos. (Bleichmar 2002)
(7) Podemos recordar aquí lo que plantea Freud (1915) respecto que las representaciones miméticas, aquellas que proceden de la identidad de percepción atravesadas por el proceso primario y puestas de manifiesto en repeticiones compulsivas sin tramitación simbólica, obturan el trayecto de la percepción a la conciencia a nuevas transcripciones que otorguen sentido a la experiencia.
(8) La oscilación en que transcurren las escenas del juego marcan que el punto débil de la organización psíquica, el momento en que la represión tiene que operar en la emergencia de la subjetividad. (Freud 1940)
(9) Me importa destacar que esos índice eran algo más que posibles juegos de tipo funcional, exploratorios, o de construcción del cuerpo, dado el carácter que asumió el juego en el campo de la transferencia en momentos posteriores.
(10) Considero que cuando la red simbólica que cae sobre el sujeto no le permite metabolizar aquellos elementos a partir de los cuales le es posible establecer algún orden de significación en el mundo, ya sea por el modo en que es tramitada la experiencia de la acción específica llevada a cabo por el semejante humano (Freud 1895) o en razón del ejercicio de las funciones narcisisantes en el entrelazamiento de las representaciones tal como lo plantea Freud en introducción al narcisismo (1915), el juego no puede transformarse en una categoría semiótica capaz de trabajar bajo articulaciones significantes.
(11) Melzer (1979) define la "desmentalización" como la paralización de la vida mental con su cualidad significativa y su inherente relación de objeto.
BIBLIOGRAFÍA
- Bethellheim, B (1967) "La fortaleza vacía.El autismo infantil y el nacimiento de sí mismo" España Laia
- Bleichmar, S Clínica (2002) "Psicoanálisis y neogénesis" Amnorrortu Editores
- Frit, U (1991) "Autismo.Hacia una explicación del enigma". Madrid,Alianaza Psicología.
- Freud, S "Proyecto de psicología para neurólogos" (1895)
"Cartas a Fliess" (6-12-96) "La interpretación de los sueños" (1900)
"Los dos principios del funcionamiento mental" (1911)
"Introducción al narcisismo" (1914 ) "Pulsiones y destinos de la pulsión" (1915) "Más allá del principio del placer" (1920 )
- Maldavsky, D (1998) "Casos atípicos. Cuerpos marcados por delirios y números." Buenos Aires Amorrortu editores
- Meltzer, D (1975) "Exploración del autismo. Un estudio psicoanalíico" Buenos Aires, Paidós ediciones
- Penot, L (1997) "Tres niños autistas en psicoanálisis" Buenos Aires, Nueva Visión
- Riviére, A (1991) "Objetos con mente". Madrid Alianza editorial.
- Traverthen, C (1997) Studies in mother infant interactions. Londres: ed Academic press.
- Tustin, F (1981) "Autismo y psicosis infantiles." Barcelona Piados
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